
El 10 de diciembre del 2023, los diputados que asumían o renovaban sus bancas concretaron la ceremonia de juramento, que puede tomar matices protocolares pero también habilita a cada parlamentario a establecer su propia impronta. Estas últimas decisiones son las que más se recuerdan, pero hubo una que provocó particularmente mayores aplausos. “Por mis camaradas muertos en Malvinas”, dijo en su jura Aldo Leiva (Unión por la Patria), para luego concluir: “Y para que ni un argentino bien nacido admire a la criminal de guerra Margaret Tatcher”.
Chaqueño de la localidad de General San Martín, clase 1963, atravesó su formación militar como soldado del Regimiento de Infantería IV en Monte Caseros, en el límite que comparte Corrientes con Brasil y Uruguay. “Mi historia es común a todos los que fuimos a Malvinas. Nos enteramos el 2 de abril a la mañana que las tropas argentinas habían tomado Puerto Argentino y a partir de ahí comenzó todo un periplo para trasladarnos. Nos decían que nuestro destino iba a ser Río Gallegos, Comodoro Rivadavia o Puerto San Julián”, relató Leiva en diálogo con Ámbito. Para el final del mes, él y sus compañeros ya habían viajado los 2.400 kilómetros que los separaban de las islas.
Periodista: ¿Qué rol ocupó en la guerra?
Aldo Leiva: En mi caso particular, combatí en el cerro Dos Hermanas. Previo a eso, tuvimos otros enfrentamientos con los ingleses, pero el momento más límite, por llamarlo de alguna manera, fue la que se produjo en el cerro Dos Hermanas cuando se inició el ataque final por parte de los ingleses para la toma de posiciones y posteriormente su instalación en el pueblo, en lo que conocemos como Puerto Argentino. Fue una situación límite. Yo lo denomino el living del infierno, porque creo en Dios. Lo que nos tocó a lo que estuvimos ahí, sin ninguna duda fue participar en ese living donde el dolor, la muerte y la destrucción nos marcó para toda la vida. Yo tenía 19 años.

Aldo Leiva cuando cumplía con el servicio militar.
La batalla en el cerro Dos Hermanas se extendió entre el 11 y 12 de junio de 1982, dos días antes de la rendición argentina. Pese a que las fuerzas británicas duplicaban las nacionales, el número de bajas (20) y heridos (50) fue similar en cada bando, pero 50 soldados de nuestro país fueron tomados prisioneros. Entre ellos, Leiva. “Al regresar, la conducción de las Fuerzas Armadas nos hizo sentir que éramos responsables de esa derrota. Nos ignoraron y nos escondieron, pero siempre rescato el afecto de nuestras familias, del pueblo anónimo que no aparece en los medios. Ellos nos cobijaron y nos protegieron para que pudiésemos reinsertarnos y tratar de ser útiles desde ese nuevo lugar que nos tocó en la sociedad”.
P.: ¿Cómo fue ese regreso?
A.L.: Yo regreso de Malvinas y me vuelco de lleno a la militancia política. En el año 1983 fui electo concejal en mi ciudad con 20 años. Era el candidato más joven del país y nuestras leyes en la provincia establecen que uno tiene que tener 21 años para ejercer esa responsabilidad y a mí me faltaba exactamente un mes para cumplirlos, así que no se me permitió asumir el cargo de concejal. Siempre reflexiono que con 19 años me mandaron a una guerra con todo lo que eso implica, pero con 20 no me dejaron asumir el cargo para el que me había electo el pueblo de mi ciudad. Eso es parte de la vida y de las cosas que nos tocó.
P.: ¿Cómo se preparan para los actos ahora en la provincia del Chaco?
A.L.: Yo tengo una tradición desde que volví de Malvinas que es la de participar específicamente en mi ciudad, en General José de San Martín, que es donde hacemos el acto. Tenemos un espacio muy lindo que construimos y que guarda la historia de todos los que participamos en representación de Chaco, pero más específicamente de nuestra ciudad.
En lo personal voy a estar recibiendo a cinco camaradas con los que participamos juntos en la guerra así que es un momento de mucha emoción por el reencuentro. Todos ya tenemos nuestras familias, hijos y nietos, así que después del acto protocolar tenemos un encuentro con toda la familia donde celebramos la vida, porque más allá de la tragedia de la guerra recordamos con mucha emoción a nuestros camaradas. Ese también es el mensaje que tratamos de dejar a nuestros hijos: que la vida continúa y que tiene momentos difíciles, de dolor y llanto, pero también momentos de emoción y de alegría.
P.: ¿Por qué piensa que es importante recordar el aniversario de Malvinas a 43 años del conflicto? El 24 de marzo un colega de usted dijo que ya había pasado mucho tiempo y que había que dar vuelta a la página.
A.L.: En principio, dejar de lado los temas del pasado sería como ignorar, por ejemplo, lo que fue la Revolución de Mayo, que fue la base de nuestra nación. Los hechos, por más trágicos que sean, deben permanecer en la memoria colectiva. No puede uno dar vuelta a la página de la historia y decir: “Acá no ha pasado nada”.
En lo que se refiere a Malvinas, yo tengo un sentimiento encontrado. Por un lado siento el orgullo de decir que fui a defender a la patria, y por el otro lado me sentí usado por una dictadura genocida que se estaba yendo y que utilizó un tema que llega al sentimiento del pueblo argentino para tratar de perpetuarse. Sin ninguna duda, el 2 de abril marca una página donde debemos reflexionar sobre la tragedia de la guerra, donde es inconcebible que los hombres tengan que dirimir sus problemas limítrofes con armas que generan muerte y destrucción.
P.: Usted forma parte de centros de combatientes. ¿Qué reclamos abiertos encuentra prioritarios para discutir hoy?
A.L.: Hoy las cuestiones puntuales son las cuestiones de reivindicaciones y la reparación histórica. En lo particular pienso que es mucho más importante levantar nuestra voz en defensa de nuestra soberanía y hacer entender al gobierno nacional que no se puede alegremente, como hace el Presidente de la Nación, confesarse admirador de Margaret Thatcher. En nuestra historia tenemos hombres y mujeres de una enorme valía que debieran ser la guía que tengamos los argentinos. A partir de esa decisión del Presidente se abre una puerta para avanzar al renunciamiento a nuestros recursos naturales y a todo lo que tiene que ver con la administración de nuestros territorios, no solamente en Malvinas sino también en la Antártida. Es muy importante como nación que podamos tener una política de Estado en esa línea y hoy estamos retrocediendo en esa cuestión.
La mayoría de las demandas que tenemos son justas, pero lo más importante este 2 de abril es intentar generar conciencia sobre la importancia que tiene la soberanía nacional, que se expresa no solamente en la cuestión territorial sino también en la formación de nuestros jóvenes, que necesitan referentes identificados con nuestro país y una guía que les permita mirar el futuro, entendiendo que hubo hombres que ofrecieron su vida por nuestra patria. El mejor homenaje que podemos dar es no olvidarlos y seguir luchando por esas islas y esos territorios que son nuestros; sin armas pero si planteando nuestra posición en los foros internacionales.
Diputados: el rol de la oposición
P.: Usted participó de un proyecto de creación de una Comisión de Asuntos Antárticos, ¿qué avance tiene?
A.L.: Lógicamente hoy hay muchas cuestiones que quedan en expresiones o en proyectos, porque no forman parte de la agenda del Gobierno nacional. Eso no implica que uno tenga que quedarse brazos cruzados, por eso es que seguimos insistiendo y no tengo la menor duda que lograremos consensos hacia el futuro sobre lo que queremos como país en las cuestiones que tienen que ver con nuestra Antártida y con nuestra Islas Malvinas.
P.: En este contexto, ¿cuál es la agenda que tiene que llevar el peronismo desde las provincias al Congreso?
A.L.: Básicamente tenemos que ser la voz de sectores como la producción, el trabajo, la educación y la cultura. Es una agenda muy amplia que el peronismo es capaz de transmitir y de llevar a los ámbitos que corresponde. Estoy convencido de que esos son los pasos que necesitamos para generar consensos, primero en el ámbito del peronismo y después tratar de sumar a otras fuerzas políticas.
Está en nuestras bases defender a los productores, a los recursos para las universidades, el Fondo de Incentivo Docente y el Fondo para el Transporte Público, que son cuestiones que hoy están ausentes de los grandes debates porque pareciera ser que todo pasa por discutir las cuestiones vinculadas al Fondo Monetario Internacional o si el dólar sube o baja. Ahí perdemos de vista los verdaderos temas de la gente, que es en definitiva lo que el peronismo tiene que recaptar.
P.: ¿Ve posible consolidar un armado con otras fuerzas?
A.L.: Sí, yo soy optimista en ese sentido y estoy convencido que si el peronismo logra amalgamar a cada uno de los peronistas, a partir de ahí existen muchas más posibilidades de sumar a otras fuerzas políticas que son afines a nosotros. Ahora, si somos una bolsa de gato donde nos vivimos peleando, es muy difícil que otros se sumen.
P.: ¿Eso ocurrió en Chaco, donde finalmente lograron cerrar listas con bastante unidad?
A.L.: En Chaco estamos un 97% incluidos en nuestra propuesta de cara al 11 de marzo y de cara a octubre. Creo que puede ser incluso el 100% del peronismo unificado.
P.: El oficialismo en Chaco prueba con una alianza entre el radicalismo y La Libertad Avanza. ¿Ve en esta unidad peronista una posibilidad electoral que pueda concretar un triunfo?
A.L.: Lo del oficialismo en Chaco es un engendro y eso no quiere decir que no pueda tener una elección favorable. Pero, empecemos por su nombre: “Chaco Puede”, que fue el eslogan de la última dictadura militar en la provincia. Lo usaron el general Serrano y el coronel Ruiz Palacio, que fueron los representantes de Videla en la provincia, y hoy en este tiempo de democracia decidieron este nombre para las elecciones. Ahora bien, nosotros como fuerza política sin ninguna duda nos hemos equivocado, por eso no hemos ganado la provincia ni la Nación, entonces amerita que podamos generar un mensaje diferente hacia la sociedad. Creo que el primer paso es justamente expresar que estamos unificados en un 97%, pero también con una sola unidad no alcanza si no somos capaces de transmitir la demanda que hoy pide la sociedad chaqueña.