La escribana Adriana Nechevenko declaró tres horas este miércoles como testigo ante Gerardo Pollicita, titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal N° 11, por el caso que señala al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. “Pregúntele a él”, dijo a la salida de Comodoro Py.
Nechevenko, quien visitó siete veces a Adorni en la Casa Rosada entre 2024 y 2025, arribó a Tribunales antes de las 9 y a las 10 ingresó a la fiscalía con una carpeta llena de documentación.
Después de declarar, la escribana tuvo un breve intercambio con la prensa, que le consultó sobre el origen del dinero con el que el jefe de Gabinete compró un departamento en el barrio de Caballito. “Eso pregúntenle a él”, respondió.
Nechevenko negó que Adorni hubiera recibido un préstamo y aseguró que “todas las operaciones están explicadas” en la fiscalía. Pero no quiso decir nada sobre las siete visitas que hizo a la Casa de Gobierno. “No lo puedo decir, a mi cliente no le gustaría que yo lo diga”, argumentó.
La escribana intervino en casi todas las operaciones inmobiliarias de la familia Adorni: en el departamento de la calle Asamblea al 1100, de Parque Chacabuco, en el de Miró al 500, en el barrio de Caballito, y en la casa del en el country Indio Cuá de Exaltación de la Cruz, a nombre de la esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti.
En esas operaciones hay varios puntos a esclarecer, entre ellos el precio al que Adorni adquirió la propiedad de Caballito. Según lo consignado ante el Registro de la Propiedad Inmueble, el valor por el que fue comprado el departamento de Miró sería de 230.000 dólares, cuando es conocido que en esa zona de la Ciudad de Buenos Aires difícilmente haya propiedades por menos de 3.000 dólares el metro cuadrado.
Por otro lado, se investigan los fondos con los que se realizó la compra: en la escritura del departamento de Caballito se consigna que las dos mujeres que se lo vendieron serían Beatriz Viega, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64 años, quienes le habrían cedido los fondos, a modo de hipoteca, para pagarlo: 100.000 dólares cada una, mientras que 30.000 los habría pagado el propio funcionario.
En las últimas horas también se conoció que Adorni hizo algo similar con la propiedad donde vivía con anterioridad en la avenida Asamblea al 1100: la hipotecó por 100.000 dólares e intervinieron dos jubiladas, Graciela Isael Molina de Cancio y Victoria María José Cancio, una por 85.000 dólares y otra por 15.000.
Este martes, el fiscal Pollicita decidió llamar como testigos a las cuatro jubiladas, que tendrán que declarar bajo juramento de decir verdad. Se expondrán a un falso testimonio si no dicen cómo fueron exactamente las cosas. Lo que buscan determinar el fiscal y también el juez es si las operaciones fueron simuladas y no hubo préstamo alguno, sino que se fingió todo para justificar dinero que el jefe de Gabinete no puede declarar.
El centro de la causa judicial es que las cuentas de Adorni no cierran. Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, sumó propiedades que se oficializaron a valores bajos y sospechosos y constituyen una nítida mejora de vida, sin explicación. En términos judiciales, parecen ser evidencias de un enriquecimiento ilícito.