Una trágica muerte conmocionó a una comunidad rural de Indonesia luego de que un cocodrilo de aproximadamente cuatro metros atacara y matara a una mujer que recolectaba almejas en un río de la isla de Simeulue, en la provincia de Aceh.
La víctima fue identificada como Jusmitawati, de 35 años, vecina de la aldea Bulu Hadek. El hecho ocurrió el domingo 15 de febrero, cerca de las 11 de la mañana, cuando la mujer ingresó al río Luan Boya junto a una amiga para realizar una actividad habitual en la zona, donde muchas familias dependen de la pesca y la recolección de moluscos para subsistir.
Ataque repentino y búsqueda desesperada
Según informaron fuentes policiales locales, la mujer se adentró en el agua mientras su acompañante permanecía en la orilla. En cuestión de segundos desapareció bajo la superficie, presuntamente sorprendida por el reptil.
Tras advertir la situación, la amiga alertó a vecinos y familiares, lo que desencadenó un operativo de búsqueda que incluyó a residentes, policías y militares.
Videos registrados por testigos muestran a decenas de personas recorriendo la ribera y observando el agua con tensión, mientras intentaban localizar a la mujer.
De acuerdo con medios locales como SerambiNews, el cocodrilo emergió en varias ocasiones con el cuerpo de la víctima en sus mandíbulas. Los vecinos intentaron obligarlo a soltarla utilizando palos, bambúes y cuerdas, pero la fuerza del animal frustró los intentos iniciales.
Finalmente, tras maniobras arriesgadas, los residentes lograron liberar el cuerpo, aunque Jusmitawati ya había fallecido. Sus restos fueron entregados a la familia para su sepultura conforme a la tradición local.
Indignación y captura del animal
Luego del hallazgo, numerosos habitantes colaboraron en la extracción del cocodrilo del agua, una tarea compleja debido a su tamaño. Algunos residentes, conmocionados por la tragedia, golpearon al animal antes de que intervinieran las autoridades.
El manejo del reptil quedó a cargo de la Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Aceh, que trabaja junto a la policía para monitorear la presencia de fauna peligrosa en la zona.
Alerta por ataques en la región
Las autoridades locales advirtieron que los encuentros con cocodrilos no son aislados en Simeulue y otras áreas ribereñas, donde la población depende casi exclusivamente de los recursos del río.
Funcionarios policiales instaron a los habitantes a evitar ingresar a cursos de agua considerados peligrosos y a reportar cualquier avistamiento de animales salvajes. También pidieron a líderes comunitarios reforzar las advertencias sobre los riesgos de trabajar o bañarse en zonas donde habitan estos reptiles.
El caso volvió a poner en evidencia las dificultades de convivencia entre las comunidades rurales y la fauna salvaje en regiones donde la economía diaria está ligada al entorno natural y donde los ataques de cocodrilos, aunque poco frecuentes, siguen representando una amenaza latente.