En la previa, el desafío parecía gigante. Enfrente estaba el campeón de la Libertadores, el multimillonario de América, con figuras como Lucas Paquetá y un plantel que hace dos meses llevó al Paris Saint-Germain de Luis Enrique a los penales. Pero Lanús no se achicó. Lejos de especular, fue superior a Flamengo y se quedó con la ida de la Recopa Sudamericana por 1 a 0 con un triunfo tan trabajado como merecido.
Desde la estrategia, el equipo de Mauricio Pellegrino hizo un partido casi perfecto. Se agrupó en 30 metros, cerró los circuitos internos y anuló a los creativos como Giorgian de Arrascaeta. El plan fue claro: primero asegurar el cero en el arco de Nahuel Losada, después pensar en lastimar a Agustín Rossi, que casi no tuvo trabajo. Flamengo, dirigido por Filipe Luís, se mostró lento, previsible y sin profundidad.
Las situaciones fueron escasas. La más clara del Mengão fue un remate de Everton que encontró una gran respuesta de Losada. Lanús, en cambio, desgastó energías en la presión y en el orden, aun con futbolistas como Marcelino Moreno y Rodrigo Castillo entre algodones. El Granate entendió que las oportunidades serían pocas y debía elegir bien el momento para golpear.
Y ese momento llegó sobre el final. Tras un gol anulado a Castillo por offside —el segundo de la noche—, Lanús olió fragilidad. Un centro preciso de Marcich encontró la cabeza salvadora en el área y desató la locura en La Fortaleza. El 1-0 fue justo y hasta corto por lo hecho en el cierre. El Granate rompió el mito de la superioridad brasileña y viajará al Maracaná con ventaja para definir la serie y soñar en grande.