El papa León XIV pronunció este viernes 6 de noviembre su primer discurso oficial en Uruguay, en el inicio de su histórica gira por Sudamérica, que también incluirá visitas a Argentina y Perú. Frente al presidente Yamandú Orsi, autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático, el pontífice abordó algunos de los principales desafíos de la sociedad actual, como el suicidio, la salud pública, la pobreza, la inteligencia artificial y la responsabilidad de los gobernantes.
El encuentro se desarrolló en la Plaza Independencia de Montevideo, donde el Santo Padre expresó su alegría por visitar territorio uruguayo y destacó la historia democrática del país. Durante su intervención, tomó como referencia el monumento a José Gervasio Artigas y el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811 para reflexionar sobre la solidaridad, la convivencia y la construcción de una sociedad más justa.
Un mensaje a los gobernantes: la autoridad debe estar al servicio de la sociedad
Uno de los primeros temas que abordó León XIV fue el ejercicio del poder político. Al recordar los 40 años de democracia ininterrumpida en Uruguay, destacó la importancia de que los gobiernos respeten las instituciones, las leyes y los derechos de los ciudadanos.
"La autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común", expresó el pontífice, al tiempo que remarcó que quienes ejercen funciones públicas deben actuar dentro del orden jurídico y respetar la libertad de las personas.
También sostuvo que el bienestar colectivo implica pensar en las generaciones futuras y administrar responsablemente los recursos naturales. En ese sentido, elogió la transformación de la matriz energética uruguaya, que actualmente se apoya mayoritariamente en fuentes renovables, y llamó a continuar trabajando por el cuidado del ambiente.
Su preocupación por el suicidio y la soledad
Uno de los momentos más sensibles del discurso llegó cuando el Papa se refirió a la salud mental y al suicidio, una problemática especialmente preocupante en Uruguay, país que registra una de las tasas más elevadas de América Latina.
León XIV advirtió que el aislamiento, la angustia y la falta de esperanza pueden llevar a situaciones de profundo sufrimiento. Frente a este escenario, destacó la importancia del acompañamiento familiar, la atención sanitaria y la cercanía de la comunidad como herramientas fundamentales para prevenir estas situaciones.
El pontífice remarcó que ninguna persona debería sentirse excluida o considerar que su vida carece de valor. Además, insistió en la necesidad de fortalecer los vínculos humanos y prestar especial atención a quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad emocional.
El Papa habló de su enfermedad y pidió garantizar el acceso a la salud
En otro tramo de su intervención, León XIV hizo una referencia personal a los problemas de salud que atravesó recientemente y agradeció la atención médica que recibió.
A partir de esa experiencia, manifestó su preocupación por quienes no cuentan con los recursos económicos necesarios para obtener un diagnóstico oportuno o acceder a tratamientos médicos.
El Santo Padre sostuvo que garantizar el acceso a la atención sanitaria, independientemente de la situación económica de cada persona, constituye una responsabilidad de toda la sociedad.
También pidió acompañar a quienes padecen enfermedades graves, discapacidades o situaciones de dependencia, y recordó que la dignidad humana no puede medirse por la capacidad de trabajar, producir o desenvolverse de manera autónoma.
Una advertencia sobre la inteligencia artificial y el futuro del trabajo
El avance de la inteligencia artificial también ocupó un lugar destacado en el mensaje del pontífice, quien reflexionó sobre las consecuencias que las nuevas tecnologías pueden tener en el mercado laboral.
León XIV sostuvo que el desarrollo tecnológico debe estar orientado a mejorar las capacidades humanas, facilitar las tareas y generar nuevas oportunidades, sin desplazar el valor de las personas dentro de los procesos productivos.
En ese sentido, advirtió sobre el riesgo de que los trabajadores sean considerados elementos reemplazables frente al avance de la automatización. Para el Papa, la tecnología debe estar al servicio del ser humano y no convertirlo en una herramienta subordinada a las exigencias de la producción.
Economía, pobreza y distribución de la riqueza
Al abordar la situación económica y las desigualdades sociales, León XIV reconoció la importancia de la inversión, la creación de riqueza y la iniciativa económica tanto pública como privada para el desarrollo de los países.
Sin embargo, remarcó que el crecimiento económico debe traducirse en oportunidades concretas para toda la población y no limitar sus beneficios a determinados sectores.
El pontífice señaló que las decisiones económicas repercuten directamente en la calidad de vida de las familias, sus posibilidades de progreso y el acceso a condiciones dignas de existencia.
La defensa de la vida y el papel de la familia
Durante su discurso, el Papa también hizo referencia a la protección de la vida desde su inicio y al acompañamiento de las personas hasta el final natural de su existencia, en un país donde el aborto y la eutanasia forman parte del debate público.
León XIV destacó la responsabilidad compartida de madres, padres y de la sociedad en el cuidado de los niños. Asimismo, subrayó que la protección de quienes están por nacer debe ir acompañada de políticas y condiciones sociales que permitan a las familias criar a sus hijos.
El pontífice también resaltó la importancia de garantizar una educación adecuada, capaz de desarrollar las capacidades de los jóvenes y facilitar su incorporación al mundo laboral.
Laicidad del Estado y libertad religiosa
Otro de los puntos centrales de su mensaje estuvo relacionado con la convivencia entre creyentes y no creyentes. León XIV defendió el carácter laico del Estado como una herramienta para garantizar la libertad de conciencia y el respeto entre personas con distintas convicciones.
Al mismo tiempo, sostuvo que la neutralidad estatal no implica excluir la religión de la vida pública. En ese marco, destacó que las comunidades religiosas pueden contribuir al bienestar colectivo siempre que respeten la autonomía de las instituciones civiles.
Un llamado al diálogo y a la paz regional
Hacia el final de su intervención, el Papa destacó el papel de Uruguay como espacio de diálogo y cooperación en América Latina, especialmente por su condición de sede de la Secretaría del Mercosur.
En un contexto internacional marcado por tensiones y enfrentamientos, insistió en la importancia de recurrir a la negociación, el respeto al derecho y la búsqueda de acuerdos pacíficos para resolver los conflictos entre las naciones.
Finalmente, León XIV expresó su deseo de que su visita contribuya a fortalecer la unidad del pueblo uruguayo y renovar la esperanza frente a las dificultades sociales.
La gira apostólica continuará durante los próximos días y tendrá su siguiente gran escala en Argentina, donde el pontífice llegará el domingo 8 de noviembre. Allí desarrollará una agenda de actividades oficiales y religiosas en Buenos Aires, Córdoba y Luján, antes de continuar su recorrido hacia Perú.