El Comité Noruego del Nobel otorgó el Premio Nobel de la Paz 2026 a Navanethem “Navi” Pillay, en reconocimiento a sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional, así como por su contribución a la construcción de un orden jurídico global y a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
El organismo destacó la trayectoria de la jurista sudafricana, quien pasó de defender a activistas perseguidos durante el apartheid a ocupar cargos de relevancia en la justicia nacional e internacional. A lo largo de su carrera, Pillay impulsó la rendición de cuentas de los Estados y sus dirigentes, y contribuyó a dar visibilidad a las víctimas de la violencia y los conflictos armados.
El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, resaltó el papel del derecho internacional como instrumento para resolver conflictos y promover la paz. “El derecho internacional es un fundamento para un mundo más pacífico”, afirmó, al señalar que cada vez más disputas se abordan mediante la diplomacia, los tratados y los mecanismos legales.
Frydnes también advirtió sobre el escenario internacional, marcado por guerras y conflictos, y sostuvo que el respeto por las normas jurídicas constituye una necesidad fundamental para garantizar la paz y la seguridad.
Una trayectoria marcada por la lucha contra el apartheid
Pillay se graduó en Artes en 1963 y en Derecho en 1965 en la Universidad de Natal, en Sudáfrica. En 1967, a los 26 años, abrió su propio estudio jurídico y se convirtió en la primera mujer no blanca en establecer un bufete en la provincia de Natal.
La decisión estuvo marcada por la discriminación racial de la época. Según relató la propia jurista, ningún estudio quería contratarla porque no aceptaban que empleados blancos recibieran instrucciones de una abogada de color.
Durante los siguientes 28 años, defendió a activistas contrarios al apartheid, entre ellos integrantes del Congreso Nacional Africano y del Movimiento de Conciencia Negra. También denunció las condiciones de detención de los presos políticos y el uso de la tortura durante los interrogatorios.
En 1973 consiguió que los presos políticos de la isla de Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran derecho a recibir asistencia letrada. Posteriormente, amplió su formación académica en la Universidad de Harvard, donde obtuvo una maestría en Derecho en 1981 y un doctorado en Ciencias Jurídicas en 1988.
Tras el fin del apartheid, Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica en 1995, convirtiéndola en la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal.
Un precedente histórico en el derecho internacional
Ese mismo año, Pillay fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), donde ejerció durante ocho años y presidió el organismo en los últimos cuatro.
Su labor tuvo especial relevancia en el caso contra Jean-Paul Akayesu, cuya sentencia, dictada el 2 de septiembre de 1998, estableció un precedente histórico al reconocer que la violación y la violencia sexual pueden constituir actos de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
Akayesu, quien se desempeñaba como alcalde de la comuna ruandesa de Taba, fue declarado culpable de crímenes cometidos durante el genocidio contra la población tutsi.
El tribunal también condenó al ex primer ministro ruandés Jean Kambanda por genocidio, en lo que constituyó la primera condena de un jefe de Gobierno por ese delito ante un tribunal internacional. Asimismo, juzgó a responsables de medios de comunicación por incitar al genocidio.
La trayectoria de Pillay continuó en las Naciones Unidas, donde ocupó distintos cargos vinculados con la defensa de los derechos humanos. A sus 85 años, presidió una comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio en la Franja de Gaza. Además, participa en el proceso ante la Corte Internacional de Justicia en el que Myanmar enfrenta acusaciones de genocidio.
Un premio con más de un siglo de historia
El Nobel de la Paz forma parte de los cinco galardones establecidos por Alfred Nobel en su testamento de 1895. A diferencia de las demás categorías, que se entregan en Estocolmo, Suecia, el premio de la Paz se concede en Oslo, Noruega.
La distinción comenzó a entregarse en 1901 y, hasta la edición de 2026, acumuló 106 ceremonias de premiación y 143 galardonados, entre ellos 112 personas y 31 organizaciones. La diferencia entre ambas cifras se explica porque, en distintas ocasiones, el reconocimiento fue compartido.
Con este reconocimiento, el Comité Noruego del Nobel pone el foco en la importancia de la justicia internacional y la defensa de los derechos humanos como herramientas para prevenir la impunidad y contribuir a la resolución pacífica de los conflictos.