Desde Hemoterapia del Hospital Regional advirtieron que disminuyó la cantidad de personas que se acercan a donar. El Banco de Sangre abastece a hospitales y clínicas privadas desde Puerto San Julián hasta Río Turbio y convocaron a sumar donantes voluntarios.
El Banco de Sangre del Hospital Regional Río Gallegos atraviesa dificultades para mantener sus reservas ante la disminución de personas que se acercan a donar, una situación que llevó al equipo de Hemoterapia a reforzar la convocatoria a la comunidad.
Javier Alejandro Gómez, especialista en Hemoterapia y jefe del plantel técnico del área, explicó que actualmente trabajan con dificultades para garantizar el abastecimiento y que desde los sectores de Promoción y Secretaría se encuentran contactando a vecinos para sumar donantes.
“Estamos trabajando normalmente, como lo hacemos todos los días, pero con mucha dificultad con el abastecimiento de sangre para el hospital”, señaló.
Abastece desde Puerto San Julián hasta Río Turbio
La situación adquiere especial relevancia por el alcance que tiene el Banco de Sangre de Río Gallegos, que concentra la provisión de hemocomponentes para establecimientos públicos y privados de una extensa zona de Santa Cruz.
La cobertura comprende desde Puerto San Julián hasta Río Turbio, por lo que las reservas deben permitir responder tanto a las necesidades habituales como a situaciones de emergencia.
“Todo se concentra acá y todo hemocomponente que salga, tanto para los hospitales como para las clínicas privadas, sale del único banco, que es el de Río Gallegos”, explicó Gómez.
Además, remarcó la demanda permanente que existe en el sistema sanitario: “No hay un día en que no haya una persona que se tenga que transfundir”.
Buscan más donantes voluntarios
Actualmente, muchas de las personas que se acercan lo hacen como donantes de reposición, es decir, ante la necesidad concreta de un familiar, amigo o conocido.
El objetivo del equipo de Hemoterapia es incrementar la cantidad de donantes voluntarios y habituales, que concurran periódicamente sin esperar a que exista una emergencia o un pedido específico.
Entre una donación y otra deben transcurrir aproximadamente tres meses.
Gómez destacó además que el procedimiento demanda pocos minutos y que de una unidad de sangre pueden obtenerse distintos componentes, como plasma, glóbulos rojos y plaquetas.
“Son 10 minutos únicamente y se pueden salvar tres vidas”, remarcó.
¿Quiénes pueden donar sangre?
En términos generales, pueden acercarse a donar personas de entre 18 y 65 años que se encuentren en buen estado de salud.
No es necesario concurrir en ayunas. Por el contrario, se recomienda desayunar previamente, aunque evitando leche, derivados lácteos y alimentos con grasa.
Las personas con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes pueden acercarse y consultar su situación particular. En el caso de quienes tienen diabetes, podrán donar siempre que no sean insulinodependientes y superen la evaluación correspondiente.
Antes de la extracción, cada persona completa un cuestionario sobre su estado de salud y mantiene una entrevista médica para determinar si se encuentra en condiciones de donar.
Quienes se hayan realizado un tatuaje deberán esperar un año, mientras que para personas que hayan atravesado cirugías o endoscopías se informó un período de seis meses antes de poder donar.
Dos nuevas colectas en octubre
El Banco de Sangre también continuará realizando colectas externas para acercar la donación a distintos sectores de la comunidad.
La próxima será el 3 de octubre en el Secundario N° 19, donde por primera vez se desarrollará una colecta junto a una institución de nivel secundario.
La iniciativa surgió a partir de un proyecto sobre sangre realizado por estudiantes de quinto año. Podrán participar alumnos que se encuentren en condiciones de donar, además de docentes y padres.
Posteriormente, el 14 de octubre, el equipo de Hemoterapia realizará una nueva colecta en la Cámara de Diputados, entre las 08:00 y las 12:00.
Desde el Banco de Sangre insistieron en que la donación no debería producirse solamente cuando un familiar o conocido necesita una transfusión, sino convertirse en un hábito voluntario y solidario que permita mantener reservas disponibles durante todo el año.