El establecimiento fue evacuado preventivamente y hubo intervención de Bomberos, Camuzzi y Mantenimiento. El gremio docente difundió certificados médicos y aseguró que al menos tres estudiantes presentaron monóxido de carbono en sangre, mientras que Educación sostiene que las inspecciones realizadas en el edificio no detectaron gas ni monóxido.
Una fuerte controversia se generó alrededor de lo ocurrido en la Escuela Provincial Primaria N° 83 de Río Gallegos, luego de una evacuación preventiva que derivó en la intervención de Bomberos, Camuzzi Gas del Sur y personal de la Dirección Provincial de Mantenimiento.
El punto central de la discusión es la posible presencia de monóxido de carbono. Mientras el Consejo Provincial de Educación (CPE) sostiene que las verificaciones efectuadas en el establecimiento no detectaron pérdidas de gas ni presencia de monóxido, ADOSAC afirmó que al menos tres estudiantes presentaron monóxido de carbono en sangre y difundió certificados médicos para respaldar su planteo.
Qué informó el Consejo Provincial de Educación
La directora provincial de Mantenimiento, Marcia Arroyo, explicó que ante la denuncia se activaron los protocolos correspondientes y se evacuó preventivamente el establecimiento.
Según la versión brindada por el área, posteriormente intervinieron Bomberos y Camuzzi para inspeccionar las instalaciones.
“La realidad es que no tenemos presencia de monóxido ni de gas”, sostuvo Arroyo.
De acuerdo con lo informado, Camuzzi realizó una prueba de estanqueidad sobre la instalación interna y mediciones específicas, sin que se detectaran anomalías ni presencia de monóxido de carbono en el ambiente.
Desde el CPE señalaron además que algunas personas fueron trasladadas preventivamente al Hospital Regional de Río Gallegos durante el procedimiento.
ADOSAC difundió certificados médicos
La posición del gremio docente es diferente. ADOSAC rechazó la explicación oficial y aseguró que existieron casos de intoxicación por monóxido de carbono.
El sindicato sostuvo que al menos tres estudiantes registraron presencia de monóxido en sangre, basándose en documentación médica que posteriormente difundió públicamente.
A partir de esos elementos, el gremio reclamó una intervención integral sobre los sistemas de calefacción y las instalaciones de gas, además de nuevas inspecciones que permitan establecer las condiciones de seguridad del edificio.
ADOSAC también denunció que los extintores del establecimiento se encontraban vencidos y pidió que las condiciones de seguridad sean certificadas por personal matriculado e idóneo.
Dos resultados que abrieron la controversia
La discusión se concentra así en dos elementos diferentes: por un lado, las mediciones efectuadas dentro del establecimiento, que según el CPE no detectaron gas ni monóxido; y por otro, los certificados médicos difundidos por ADOSAC, con los que el gremio sostiene que estudiantes presentaron monóxido de carbono en sangre.
Por el momento, ambas partes mantienen posiciones contrapuestas respecto de lo sucedido.
El CPE sostiene que el protocolo permitió revisar las instalaciones y descartar anomalías en el edificio, mientras que ADOSAC reclama nuevas verificaciones y mayores garantías antes del normal desarrollo de las actividades escolares.