Boca volvió a plantarse en el Morumbí y consiguió el resultado que necesitaba para meterse en las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. El 1-1 ante San Pablo, que le permitió cerrar la serie con un 2-1 global, terminó siendo la consecuencia de un equipo que mostró una evolución importante en su juego y, sobre todo, en su manera de afrontar partidos decisivos.
Desde el comienzo, el Xeneize salió a jugar lejos de su arco y con la intención de manejar el desarrollo. Durante buena parte de la primera etapa tuvo la pelota y consiguió que San Pablo no pudiera imponer las condiciones que habitualmente intenta establecer como local. Boca no generó demasiadas situaciones claras, pero controló el partido y transmitió una sensación de seguridad.
La primera aproximación importante llegó después de un error en la salida de Arboleda, que Miguel Merentiel no pudo aprovechar. Del otro lado, San Pablo recién comenzó a encontrar espacios sobre el cierre de la primera etapa, cuando la necesidad de buscar el resultado empezó a empujarlo hacia adelante.
Boca supo sufrir cuando San Pablo apretó
El conjunto brasileño tuvo su mejor momento entre el final del primer tiempo y el comienzo del segundo. Una de las situaciones más claras llegó después de un desborde de Lautaro Blanco, que terminó con un cabezazo que estuvo muy cerca de convertirse en gol. Álvaro Montero respondió de manera providencial y el travesaño también terminó jugando a favor del Xeneize.
Boca atravesó entonces su momento más incómodo de la noche. El partido comenzó a hacerse más largo y aparecieron las viejas sensaciones de aquellas batallas disputadas en el Morumbí. Sin embargo, el equipo de Rodolfo Arruabarrena no se desordenó y encontró en Leandro Paredes una de sus principales figuras para sostener el mediocampo.
El volante apareció en distintos sectores de la cancha, ganó duelos y ayudó a que Boca pudiera atravesar ese tramo sin perder el control del partido.
El gol que terminó de inclinar la serie
Cuando San Pablo intentaba avanzar, los centrales brasileños cometieron un error y Lozano aprovechó el espacio. El delantero ganó la espalda de Duarte y definió de zurda con mucha precisión para poner el 1-0.
El gol llegó a falta de media hora y parecía darle a Boca el premio por el trabajo realizado durante buena parte de la noche. Sin embargo, todavía quedaba un tramo importante y San Pablo no bajó los brazos.
El conjunto brasileño tuvo un gol anulado y finalmente encontró el empate sobre el cierre. Boca tuvo que volver a resistir, pero consiguió sostenerse y terminó asegurando su clasificación.
Más allá del 1-1 final, Boca volvió a mostrar una versión distinta a la de sus últimas grandes frustraciones internacionales. Se plantó en un estadio histórico, manejó buena parte del partido, supo sufrir cuando fue necesario y respondió en los momentos decisivos.
Ahora, el equipo de Arruabarrena quedó a un paso de una nueva final continental. En semifinales enfrentará a Vasco da Gama, con el primer partido en Argentina y la revancha en Brasil.