Dos estilos bien marcados, una misma historia: ninguno pudo imponer su juego. Atlético Tucumán e Instituto se repartieron la pelota, las intenciones y las pocas situaciones de peligro, pero terminaron chocando contra sus propias limitaciones y firmaron un 0-0 que dejó más conforme al equipo que llegó con la prioridad de cuidar su arco.
Falcioni volvió a mostrar qué quiere de su Atlético: orden, bloques cortos y paciencia para esperar el momento indicado para atacar. El Decano construye de atrás hacia adelante y los números empiezan a respaldar esa idea. En seis fechas, solamente recibió goles en una, mientras que ante Instituto volvió a mantener la valla invicta. La deuda está en el otro extremo: todavía le cuesta encontrar peso en los metros finales y el gol continúa siendo una cuenta pendiente.
Enfrente estuvo Instituto, dirigido por el Traductor Flores, con una propuesta diferente. La Gloria intentó tener la pelota, hacerla circular y controlar el partido desde la posesión, pero esta vez tampoco consiguió transformar ese dominio en situaciones claras. Entre un Atlético que esperaba bien ordenado y un Instituto que no encontraba los caminos para romper el bloque defensivo, el encuentro se fue apagando.
El dato refleja lo ocurrido en cancha: apenas hubo cuatro remates al arco en los 90 minutos. La ocasión más clara fue para Instituto, cuando Alex Luna sacó un remate que terminó estrellándose contra el palo. Poco más. Demasiado poco para dos equipos que llegaban en los primeros puestos y que, en los papeles, tenían argumentos para ofrecer un espectáculo mucho más atractivo.
El partido también tuvo su capítulo con el VAR. A los 32 minutos del segundo tiempo, Nicolás Laméndola había sido expulsado por Andrés Merlos tras recibir la segunda amarilla por una infracción sobre Matías Gallardo. Sin embargo, el VAR llamó al árbitro para que revisara la jugada y, después de observarla, Merlos entendió que el contacto merecía otra interpretación. La roja quedó anulada y Atlético continuó con once jugadores.
Después de esa situación, el desarrollo no cambió demasiado. Instituto siguió siendo el equipo que quiso manejar la pelota, mientras Atlético mantuvo su postura de esperar y buscar algún espacio para lastimar. Ninguno consiguió llevar el partido a su terreno y el empate terminó siendo la consecuencia lógica de dos propuestas que se neutralizaron durante toda la noche.
Para Instituto, el 0-0 le permite mantenerse en la cima de la Zona A, mientras que Atlético Tucumán quedó quinto en la Zona B. Para Falcioni, el punto vuelve a confirmar una de las principales fortalezas de su equipo: una defensa que cada vez ofrece mayores garantías.
Atrás, Atlético está cada vez más firme. Ahora necesita encontrar la llave del gol.