Durante la misa por San Cayetano, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, habló de la situación social del país, cuestionó a la dirigencia política y aseguró que el pueblo “está cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades”.
Desde las escalinatas de la basílica de Liniers, el monseñor relató que a los argentinos “les duelen las heridas del odio, de la descalificación constante y la discriminación”. “Le pedimos a San Cayetano hoy como pueblo que nos dé más y mejor trabajo. Le pedimos que nos ayude a seguir adelante y a no bajar los brazos”, agregó García Cuerva.
El arzobispo planteó ante miles de fieles que el pueblo sabe que la solución concreta a los problemas económicos y sociales “la tiene una clase dirigente que a veces parece mirar para otro lado, poner toda su energía en descalificaciones y debates estériles que no resuelven la vida de nadie”.
En ese contexto, aseguró que los argentinos tienen que “tener dos o más trabajos para llegar a fin de mes” y se mostró preocupado por el alza del endeudamiento de las familias.
“San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”, relató García Cuerva.
A lo largo de la homilía, García Cuerva insistió en la necesidad de “no dar la espalda al dolor de quienes sufren” y de “ser empáticos con los más necesitados”.
A modo de cierre de su mensaje, pidió “trabajar por una patria de hermanos, donde nadie sea descartable ni desechable”, y citó al papa León XIV que visitará el país del 8 al 11 de noviembre próximo, al recordar que “la libertad económica no puede ser absoluta y debe medirse siempre en función del bien común y de la dignidad de cada persona”.