El músico británico Phil Collins sorprendió al revelar nuevos detalles sobre el delicado cuadro de salud que atravesó en los últimos años, marcado por el abuso de alcohol y múltiples complicaciones médicas que lo llevaron al borde de la muerte.
En una reciente entrevista, el ganador del Premio Grammy confesó la gravedad de su situación: “Mis riñones estaban fallando, mis órganos se estaban paralizando”. El episodio ocurrió a fines de 2023, poco después de finalizar su última gira con Genesis, grupo del que fue baterista y una de sus figuras centrales.
Según relató, su estado fue tan crítico que incluso se contempló la posibilidad de mantenerlo con soporte vital. “Había decisiones que tomar sobre si seguir o no con vida asistida. Fui muy afortunado de salir de eso”, aseguró el artista, quien pasó varios meses hospitalizado y apenas recuerda ese período. “Había gente que venía a despedirse de mí y yo ni siquiera lo sabía”, agregó.
Los problemas renales que sufrió Collins estuvieron directamente relacionados con su consumo de alcohol, una adicción que, según sus propias palabras, lo llevó a un deterioro físico extremo. Tras recuperarse, el músico afirmó haber tomado una decisión definitiva: “No he vuelto a beber desde entonces”.
En los últimos años, el artista también había hecho públicos otros problemas de salud, entre ellos su diagnóstico de diabetes tipo 2 y las secuelas de una lesión en la columna sufrida en 2007. Estas complicaciones afectaron seriamente su movilidad y su capacidad para tocar la batería, llegando incluso a necesitar fijar las baquetas a sus manos para poder presentarse en vivo.
A pesar de este complejo panorama, Collins continúa siendo una figura clave en la historia de la música. El próximo 14 de noviembre será incorporado al Rock and Roll Hall of Fame como solista en una ceremonia que se celebrará en Los Ángeles, luego de haber sido previamente distinguido como miembro de Genesis.