La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar luego de que fuerzas estadounidenses atacaran un buque petrolero que navegaba con destino a un puerto iraní, en el marco de la reanudación del bloqueo naval dispuesto por Washington sobre embarcaciones con origen o destino en ese país.
Según informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el barco, identificado como M/T Belma y con bandera de Curazao, fue detectado mientras navegaba por aguas internacionales rumbo a la isla de Kharg, uno de los principales centros de exportación de petróleo de Irán.
De acuerdo con la versión oficial estadounidense, la tripulación desoyó múltiples advertencias para modificar su rumbo, por lo que una aeronave militar lanzó misiles Hellfire contra la chimenea del petrolero, dejándolo fuera de operación e impidiendo que continuara su trayecto.
Washington aseguró que el bloqueo naval fue restablecido el 14 de julio y que, durante las primeras 24 horas de la medida, dos embarcaciones aceptaron cambiar de rumbo, mientras que el M/T Belma fue neutralizado por no cumplir las instrucciones impartidas por las fuerzas estadounidenses.
La operación se produjo pocas horas después de una nueva ofensiva militar contra objetivos iraníes, que incluyó ataques de precisión sobre instalaciones militares ubicadas en la isla de Gran Tunb, en el Golfo Pérsico. Según CENTCOM, los bombardeos estuvieron dirigidos contra sistemas de defensa costera, depósitos de armamento y plataformas de lanzamiento de misiles de crucero.
La administración del presidente Donald Trump sostiene que estas acciones buscan reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación internacional en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Por su parte, Irán denunció que Estados Unidos rompió los entendimientos alcanzados previamente y responsabilizó a Washington por la muerte de decenas de civiles durante los recientes ataques. Además, advirtió que podría responder con medidas sobre las rutas de exportación utilizadas por Estados Unidos y sus aliados.
En paralelo, el Consejo de Cooperación del Golfo acusó a Teherán de profundizar la inestabilidad regional, mientras que el gobierno estadounidense confirmó que, por el momento, no prevé retomar negociaciones con el régimen iraní, aunque reconoció que continúan existiendo contactos entre representantes de ambos países.
El recrudecimiento del conflicto mantiene en alerta a los mercados internacionales, ya que cualquier interrupción prolongada en el tránsito por el estrecho de Ormuz podría afectar el suministro global de petróleo y provocar un impacto en los precios de la energía.