San Lorenzo atraviesa un fuerte cimbronazo institucional y deportivo. En el mismo día en que el plantel debía regresar a los entrenamientos para comenzar la pretemporada, Gustavo Álvarez presentó su renuncia y dejó de ser el director técnico del Ciclón, tras profundizarse las diferencias con la dirigencia liderada por el flamante presidente Marcelo Culotta.
La ruptura se produjo por desacuerdos en el armado del plantel para la segunda parte de la temporada. Según trascendió, Álvarez había confeccionado una lista de jugadores que consideraba prescindibles y pretendía que fueran apartados antes del inicio de los trabajos. Sin embargo, la Comisión Directiva solo aceptó parte de sus pedidos, ya que entre los futbolistas señalados había juveniles y otros activos cuyo valor de mercado podía verse afectado.
El conflicto llegó a un punto sin retorno y el entrenador decidió dar un paso al costado. De hecho, la primera señal de la crisis se produjo cuando los futbolistas se presentaron para el desayuno previo al entrenamiento y se encontraron con la ausencia total del cuerpo técnico, una situación que anticipó el desenlace pocas horas después.
Durante su gestión, Gustavo Álvarez logró imprimir una identidad futbolística al equipo y condujo a San Lorenzo a la clasificación para la Copa Sudamericana. Además, alcanzó los octavos de final del Torneo Apertura, instancia en la que quedó eliminado por River Plate en la definición por penales.
Con la salida del entrenador, la dirigencia azulgrana deberá acelerar la búsqueda de un reemplazante para afrontar los desafíos de la segunda mitad del año, en la que el club tendrá por delante la disputa del Clausura y la Copa Argentina.