La decisión del gobierno de Javier Milei de retirar la candidatura de María Verónica Michelli para ocupar un cargo judicial desató una fuerte polémica política y provocó una inesperada reacción dentro del propio oficialismo. La senadora Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, rechazó acompañar la medida y habría puesto su cargo a disposición del Presidente.
El conflicto se originó luego de que la Casa Rosada decidiera frenar el pliego de Michelli, postulada para integrar el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de La Plata. Según trascendió, la objeción no estuvo vinculada a antecedentes profesionales ni a cuestionamientos sobre su desempeño, sino a que es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, quien investigó el caso de la criptomoneda $LIBRA.
La postura de Bullrich cayó como una bomba dentro del bloque oficialista. La legisladora sostuvo que no acompañará el retiro de la candidatura y argumentó que ejercerá su “derecho a la objeción de conciencia”. Aunque reconoció la facultad constitucional del Poder Ejecutivo para proponer o retirar candidatos, consideró que el parentesco con un periodista no constituye un motivo suficiente para bloquear una designación judicial.
La situación generó inquietud entre otros integrantes de la bancada libertaria, donde algunos comenzaron a preguntarse si también tendrán margen para votar según sus propias convicciones en futuros debates. El episodio dejó al bloque en estado de deliberación y alimentó versiones sobre una creciente tensión interna.
Además del impacto puertas adentro del oficialismo, el caso encendió alarmas en sectores dialoguistas del Senado. Legisladores de la oposición observan con preocupación el criterio utilizado para retirar el pliego y advierten que podría afectar la relación entre el Gobierno y las fuerzas que habitualmente colaboran con la aprobación de candidatos judiciales.
Mientras tanto, la continuidad de Bullrich al frente de la bancada permanece bajo análisis y el futuro de la candidatura de Michelli sigue siendo incierto. Más allá de la resolución final, el episodio ya se convirtió en uno de los conflictos políticos más delicados que enfrentó el oficialismo en las últimas semanas y volvió a exponer diferencias dentro de La Libertad Avanza.