El asesinato del piloto de rally boliviano José Pedro Rojas Velasco, conocido como "Pepa", ha revelado una compleja trama de narcotráfico aéreo que vinculaba a Bolivia con el norte de Santa Fe, Argentina.
La investigación, liderada por la Procuraduría de Narcocriminalidad y la DEA, resultó en la intercepción de una avioneta y el secuestro de 442 kilos de cocaína, así como la detención de varios individuos, incluidos dos bolivianos que desempeñaban roles clave en la operación.
El crimen se perpetró el 26 de abril en Santa Cruz, minutos antes de que Rojas comenzara una carrera de rally, siendo atacado por un sicario colombiano que le disparó seis veces.
Investigadores han señalado que “Pepa” no solo estaba vinculado al deporte del rally, sino que también poseía un papel esencial en la coordinación de vuelos de narcotráfico relacionados con el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
La logística del narcotráfico se extendía a lo largo de 45 días, donde fiscales y detectives rastrearon comunicaciones y movimientos en áreas rurales para desentrañar la red que utilizaba avionetas y pistas clandestinas para el transporte de drogas desde Bolivia hacia Argentina.
Uno de los elementos clave que dispararon la investigación fue un número telefónico argentino que Rojas contactó desde Bolivia, lo que llevó a los fiscales a identificar otras comunicaciones relacionadas con actividades aeronáuticas ilegales.
La causa ha resaltado la importancia del río Paraná en el tráfico de drogas, donde se sospecha que parte de la cocaína era arrojada en islas estratégicas y luego trasladada a terminales portuarias para su distribución internacional.