El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes desde la Oficina Oval de la Casa Blanca que el retiro de las fuerzas estadounidenses de Irán se concretará “muy pronto, en dos o tres semanas”.
Trump declaró que la operación militar logró un “cambio de régimen” y aseguró que ahora negocian con “personas más razonables y menos radicalizadas”.
“Estamos terminando el trabajo, y creo que en unas dos semanas, o tal vez un par de días más”, las fuerzas estadounidenses se retirarán, añadió.
El líder republicano señaló que es posible alcanzar un acuerdo con Irán incluso antes de la retirada definitiva, pero dejó claro que el fin de la guerra no depende necesariamente de que se firme un pacto.
“Les llevará entre 15 y 20 años reconstruir lo que destruimos”, afirmó Trump, quien destacó que las negociaciones con el nuevo liderazgo iraní ya están en marcha y que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo en los próximos días.
“Anoche destruimos una gran cantidad de instalaciones de fabricación de misiles (…) los hemos golpeado muy duro”, aseguró Trump en referencia a los recientes ataque contra instalaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria Islámica.
El mandatario agregó que Washington no intervendrá en el estrecho de Ormuz y que serán los países de la región los encargados de gestionar la seguridad marítima.
“Francia, China y otros países podrán abastecer sus barcos y arreglárselas por sí mismos”, dijo.
Más temprano, Trump, dijo que no está en sus planes intentar eliminar los depósitos de uranio altamente enriquecido de Irán, al asegurar que estos materiales se encuentran en ubicaciones subterráneas de difícil acceso incluso para una operación militar a gran escala.
“Ni siquiera pienso en eso. Eso está tan profundamente enterrado que sería muy difícil para cualquiera”, indicó en una entrevista telefónica con CBS News.
El republicano hizo referencia a la complejidad de alcanzar esos depósitos aun después de los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel contra infraestructuras nucleares iraníes el año pasado.
“Ya tomaremos una decisión”, agregó.
Uno de los objetivos principales de la ofensiva lanzada el 28 de febrero era impedir que la República Islámica pudiera desarrollar armamento nuclear a partir de su inventario de uranio enriquecido. Sin embargo, Trump reconoció que no puede asegurar que la destrucción de estos materiales sea un requisito indispensable para declarar la victoria.
“No puedo decir que eso sea necesario para declarar victoria. Es un tema complicado, pero ya veremos qué decisión se toma”, admitió.
Entretanto, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó que Teherán aún no ha respondido a la última propuesta de 15 puntos presentada por la administración Trump para poner fin a la guerra.
Araqchi subrayó que su país exige el cese de todos los conflictos regionales y rechaza cualquier fórmula limitada a un alto el fuego temporal.
El funcionario iraní describió el nivel de confianza entre ambos países como “nulo” y cuestionó la honestidad de Washington, recordando la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 y los ataques realizados durante las negociaciones del año pasado.
Araqchi explicó que la experiencia con Estados Unidos en la mesa de negociación ha sido negativa y que, por ahora, Irán no enviará una respuesta a la propuesta de Washington mientras no se aborde la raíz del problema: el fin de los conflictos en la región.
El ministro insistió en que Irán nunca inició ninguna guerra y que sus fuerzas han actuado únicamente en defensa propia. Además, resaltó que el país mantiene su capacidad militar intacta y advirtió que las fuerzas iraníes están “completamente preparadas para afrontar cualquier tipo de ataque terrestre”, advirtiendo que una invasión sería un error con consecuencias.