Todo comenzó hace meses con la venta de un servicio para un casamiento que incluía catering, ambientación, música y el "salón", que era ni más mi menos que La Punilla, un extravagante sitio geológico de formaciones cretácicas en la Quebrada de las Conchas, en Cafayate, área protegida (por decirlo de alguna forma), a 17 kilómetros de Cafayate. Los vendedores serían de apellido Grajales Soriano y los compradores, una pareja de Buenos Aires conformada por Nicole Pocoví y Federico Marán.
El misterioso cronograma de la fiesta que llamaron "Cafayate Fantasy" y que tuvo 110 invitados, comenzó el pasado viernes 20: "De Buenos Aires al Cafamiento (por Cafayate). And so the journey begins. Llegada a Salta y traslado a Cafayate". El sábado 21: "Pre wedding. Farmers Market welcome fest", en una bodega de Cafayate. El domingo 22: "Libre/descanso. Relax para todo el mundo". Lunes 23: "Wedding day. A lo que vinimos. Secret location". Subieron a los invitados a combis contratadas por ellos y desembarcaron en La Punilla ante el asombro de todos, que no tardaron ni un minuto en empezar a subir fotos y videos a las redes sociales, de lo que llamaron "el casamiento del año".
La viralización de la boda llamó la atención en seguida, por el lugar del evento, y comenzaron los cuestionamientos sobre si está permitido hacer celebraciones en las áreas de reserva de la provincia de Salta. ¿Podría festejar un cumpleaños en el "Anfiteatro", o hacer un encuentro de promoción en la "Garganta del diablo? No, claro que no. Todo eso está prohibido por el daño ambiental que podría provocar. Entonces, ¿cómo hicieron estos novios para tener semejante fiestón entre las formaciones rocosas de más de 500 millones de años? Aparentemente les vendieron un servicio con permisos falsificados, delito que ya está siendo investigado por la Justicia salteña.
En medio del escándalo, según publica El Tribuno de Salta, la novia más famosa del país, Nicole Pocovi, señaló que según el contrato, era la familia propietaria, Soriano, quien debía gestionar todas las habilitaciones y permisos. En un programa del canal América aclaró que ella únicamente contrató el servicio en un predio privado y confió en que los propietarios gestionarían las habilitaciones requeridas. Explicó que el casamiento se realizó "en un espacio de propiedad privada que pertenece a la familia Soriano desde hace más de 60 años" y que el alquiler del lugar se hizo "directamente con ellos". Subrayó que, según el contrato firmado entre ambas partes, es el propietario quien debe garantizar todas las habilitaciones necesarias, incluida la autorización ambiental.
"Nos confirmaron que el trámite estaba realizado", afirmó la novia y agregó que antes del evento, se realizaron estudios de impacto ambiental y que durante la celebración hubo presencia de guardaparques "supervisando y brindando indicaciones para el cuidado del entorno en todo momento". También detalló que se contrataron seguros de responsabilidad civil y medidas de seguridad ecológica.
La novia recordó que el predio es "de uso intensivo" y que desde hace años se realizan allí actividades diversas: filmaciones, eventos, visitas turísticas e incluso acontecimientos de gran escala como el Dakar. "Que un área sea protegida no significa que no pueda utilizarse, sino que requiere la autorización correspondiente", explicó.
Sin embargo, el conflicto escaló cuando el secretario de Ambiente de Salta, Alejandro Aldazabal, aseguró que la firma que aparece en la documentación presentada "fue falsificada". Tanto la Secretaría como la Municipalidad de Cafayate sostienen que no existió autorización oficial.
Alguien los casó
En esto de que nadie sabía nada hasta que la megaboda se viralizó en las redes, lleva a indagar quién los casó a los novios en el altar que armaron en La Punilla, con las formaciones rocosas rojizas de forndo. El Tribuno consultó al Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas de Salta sobre el caso, y desde el organismo respondieron de manera contundente: "No tuvimos ninguna intervención" .
La subsecretaria María Fernanda Ubiergo fue clara al ser consultada: "La persona no es nuestra, la que celebró la ceremonia no es una persona que pertenezca al registro civil de Salta. Los libros no son nuestros, según lo que nosotros veíamos en la filmación". Y detalló: "Ya de todos modos, por las dudas, corroboramos en todas las oficinas. Y no, este matrimonio debe haber sido asentado en libros de Buenos Aires, de provincia de Buenos Aires, o de CABA. Los dos contrayentes tienen domicilio: uno en CABA y la mujer en provincia de Buenos Aires".
Quiénes son los novios de la boda en La Punilla
Nicole Pocoví es fundadora de la marca Not your Mona, una tienda especializada en gafas con impronta estética contemporánea. La marca construyó su identidad visual a partir de campañas digitales con fuerte presencia en redes sociales y creció apoyada en colaboraciones con creadoras de contenido. Una de esas colaboraciones se realizó con Stephi Demner. La cápsula conjunta con la influencer amplificó la visibilidad de la marca dentro del circuito fashion digital argentino. Mientras la estrategia comercial apunta a consolidar volumen de ventas en el segmento joven urbano, la identidad de la firma apela al humor y la ironía estética. Nicky construyó su emprendimiento dentro de ese ecosistema digital y siempre con perfil bajo. Su nombre empezó a circular masivamente tras la viralización del casamiento quedando ubicada en el centro de un escándalo público inesperado.
Federico Marán, por su parte, es dueño de AutoMilano, una agencia de compra y venta de automóviles de alta y media gama ubicada en Pilar. El empresario encabeza un concesionario orientado a un público interesado en vehículos premium y trabaja con marcas internacionales de renombre. En los últimos años, su visión consolidó la presencia de su negocio dentro del circuito automotor del corredor norte bonaerense.
La "wedding planner" cafayateña
Ante el fuerte repudio, una mujer identificada como Lucía Grajales Soriano, responsable de la planificación del evento y presunta dueña de una propiedad dentro de la reserva, habló para brindar detalles de la boda. "Era un evento en una propiedad privada dentro de una reserva, pero se respetaron todas las leyes", dijo en diálogo con Radio Cafayate. "Había abogados y un juez de la Corte Suprema. Fueron 110 invitados", aseguró, y expresó que ella y su familia son dueñas de una propiedad en la reserva desde 1965. En su perfil de FaceBook (que restringió hace 4 días) aparece como guía de turismo y ecoturismo en Cafayate.