Después de años marcados por peleas, distancia y heridas públicas, Maxi López contó cómo fue el camino que lo llevó a recomponer el vínculo con Wanda Nara. El exfutbolista habló con Martín Cirio y se mostró más calmo que en otras oportunidades, con una idea clara: el tiempo, la madurez y, sobre todo, sus hijos fueron el motor para dejar atrás una etapa en la que, según él mismo admitió, no podía “verla ni en figurita”.
“Me costó mucho tiempo, mucho tiempo”, reconoció sin vueltas cuando el creador de contenido le preguntó cómo fue reencontrarse con Wanda después de todo lo que habían atravesado. En su relato, Maxi explicó que durante un período estuvieron “muy lejos, en otros planetas completamente diferentes”, al punto de que el enojo y el desgaste le habían cerrado cualquier posibilidad de acercamiento. Sin embargo, aseguró que con los años empezó a pensar distinto y a preguntarse para qué sostener una guerra interminable.
En esa misma línea, López se definió como alguien a quien no le gusta pelear. “No me gusta pelearme. Trato de buscar siempre, cuando está el problema, me concentro en la solución”, planteó, aunque aclaró que si lo buscan, responde: “Si me buscás, me encontrás, porque te voy a la yugular”. Con esa mezcla de frontalidad y reflexión, describió el proceso de maduración que lo llevó a un punto de inflexión: “Vas madurando y vas diciendo ‘al final, ¿para qué todo esto?’”.
Según contó, fue Wanda quien, en un momento determinado, decidió bajar un cambio. “Ella me dice: ‘Yo necesito amigarme con vos’”, recordó, y aseguró que no fue algo que apareció de la nada: para él, su ex estaba “en un loop”, en una situación que no le permitía ver más allá y que la llevaba a sentir que “lo de afuera” era siempre contra ella. “Te lo dije mil veces”, dijo que le respondió, dando a entender que él venía insistiendo con la idea de recomponer el trato desde hacía tiempo.
Pero el acercamiento terminó de consolidarse cuando, de acuerdo con su testimonio, Wanda atravesó un tema personal relacionado con su salud. “Me dijo: ‘Te necesito, vení’”, relató Maxi, y explicó que esa situación lo colocó en un lugar de responsabilidad emocional por el bienestar de sus tres hijos. “Yo hablé con mi pareja actual, con Dani, que estaba con la nena de seis meses, y le dije: ‘Tengo que estar. Tengo que estar porque es la madre de mis tres hijos… quiero estar con mis hijos’”, contó, marcando que esa decisión no fue impulsiva sino conversada en su familia actual.
En ese tramo de la charla, el exdelantero dejó una frase que resumió el aprendizaje de los últimos años: “Puse el orgullo de lado”. Incluso recordó un consejo brutal que le dio su padre cuando era chico, una frase que se le quedó grabada y que volvió a aparecerle en ese momento de crisis: “Un día vos el orgullo lo vas a hacer un bollito y te lo vas a meter en el c...”. Maxi dijo que tenía unos 10 o 12 años cuando lo escuchó, pero que lo revivió con claridad cuando entendió que, por sus hijos, era necesario “tragarse todo” para evitar que el conflicto siguiera escalando.
A partir de ahí, aseguró que lograron “volver a enganchar” y que, de algún modo, se prometieron no empujarse más a un lugar que ya no les servía. En su mirada, el nuevo vínculo es más funcional y hasta conveniente: “Es más copado, ¿me entendés? A mí me conviene que ella esté de novio”, lanzó, y Martín Cirio completó: “Y feliz”. “Sí”, respondió Maxi, reafirmando que prefiere verla bien. Y remató con ironía y honestidad brutal: “Yo estoy completo, me siento completo y quiero que ella esté completa… porque sino me viene a romper las bolas a mí”.