La Justicia de Kosovo condenó a 18 años de prisión al ciudadano suizo Endrit Nika por el asesinato de su pareja, la argentina María Clara Urdangaray, quien falleció en agosto de 2023 tras caer desde un balcón en la ciudad de Pristina.
Los padres de la víctima viajaron al país europeo para presenciar el juicio y, tras conocerse el fallo, destacaron que la sentencia representa “un paso muy importante” en el proceso judicial. “Hoy Clarita puede descansar en paz”, expresaron en declaraciones al diario El Día.
El crimen
El hecho ocurrió el 1 de agosto de 2023 en un hotel donde la joven convivía con el acusado. Según estableció la investigación, durante una fuerte discusión el hombre la empujó desde el balcón del sexto piso.
Urdangaray fue trasladada de urgencia a un centro de salud, pero los médicos no lograron salvarle la vida. Tres días después, la policía detuvo a Nika, quien quedó señalado como único acusado del homicidio.
El reclamo de justicia de la familia
Los padres de María Clara, Magdalena Delmonte y Facundo Urdangaray, viajaron desde La Plata para participar del proceso judicial y exigir una condena.
Durante el debate, el fiscal Armend Hamiti sostuvo que la responsabilidad del crimen estaba claramente identificada. En su alegato, describió el caso como una historia atravesada por violencia, control y tragedia personal, y remarcó que la Justicia no puede devolver la vida de la víctima, pero sí reconocer su valor y condenar la violencia.
La familia se presentó como parte querellante, representada por el abogado Betim Shala, quien expuso el impacto del crimen y acompañó el pedido de condena.
Un caso que conmocionó a dos países
María Clara y su agresor se habían conocido en un bar de Barcelona, donde ella trabajaba como moza. Llevaban apenas cuatro meses de relación cuando ocurrió el crimen.
Aquella madrugada del 1 de agosto, la pareja había regresado al hotel tras asistir al casamiento del hermano del acusado. La discusión que se desató poco después terminó con la joven arrojada al vacío y su muerte horas más tarde en el Centro Clínico Universitario de Kosovo.
El caso generó fuerte conmoción tanto en Europa como en Argentina, especialmente en su ciudad natal, y reavivó el reclamo de justicia de familiares y allegados.