"Un día cerrado es un día que no ingresa plata y hay que pagar alquiler, luz, sueldos, todo exactamente igual que siempre", resumió María Eugenia, encargada de una tienda de ropa, calzados y accesorios ubicada en la peatonal Alberdi al 150 al ser consultada sobre cómo repercutió la sucesión de feriados y medidas de fuerza en la facturación.
El jueves del paro decidieron abrir con normalidad. "Bajó la venta, no un montón pero de un 100% en un día normal, bajó a un 70%", detalló. Sin embargo, fue contundente en su postura frente a la medida: "Fue de terror el paro, no apoyé. Nosotros apoyamos a todos los gobiernos, pagamos impuestos, batallamos el día a día, pero la CGT es gente multimillonaria que representa a multimillonarios y el mejor negocio para ellos es la pobreza".
Crisis sostenida
De acuerdo a lo informado por El Tribuno de Salta, más allá de la coyuntura puntual, la comerciante aseguró que las ventas vienen complicadas desde hace tiempo. "Fue un invierno terrible el año pasado y, por ende, los comerciantes que vendemos productos legales, argentinos, el estándar, no hablo de las pulgas, ni chinos, ni nada, estamos de crédito en crédito porque hay que afrontar gastos", explicó. Según indicó, más del 60% de lo que cobra se destina a impuestos. "Si cobro 100 pesos un pantalón, más de 65 pesos se me van en impuestos", graficó.
La caída, explicó, se profundizó desde el invierno pasado. "Hubo días que no había plata literal, no había gente en la calle, no había consumo", recordó. Esa situación impactó directamente en la cadena de pagos. "Compramos más o menos la mercadería que pensábamos y no pudimos cubrir los cheques. Ahí empezamos con los créditos, que te cobran interés. Los bancos son bancos", expresó.
Si bien aseguró que este año la venta no cayó más, las consecuencias siguen vigentes. "La consecuencia todavía la estamos pagando. Podés enfrentar los gastos de ahora, pero sumados a los del año pasado uno no puede salir del paso", explicó.
Actualmente, dijo, no logra una facturación suficiente para cubrir todos los costos fijos. "No tengo una venta suficiente para cubrir todos mis gastos. Tengo mis clientes y ayudó el turismo. Vi turistas y me salvaron las ventas", contó.
El alquiler
El alquiler es otro de los costos que presiona sobre la rentabilidad. "Para alquilar en la peatonal Alberdi antes tenías que anotarte en lista de espera. Ahora tenemos cuatro locales en alquiler en esta cuadra. Nunca hubo un cartel de alquiler y ahora hay en todos lados. En la vuelta hubo cierres de locales", señaló.
A su entender, la combinación de alta carga impositiva y apertura de importaciones genera un escenario complejo: "Que haya apertura está bárbaro, pero si no frenás y equilibrás un poco es difícil".
En ese marco, también se refirió a la preocupación que generan plataformas extranjeras como Shein. "Hay comerciantes muy preocupados, pero cuando te das cuenta de la calidad, el poliéster, es barato, pero si viene mal no lo podés devolver, no te viene más o se te pierde. Muchos se sacan la curiosidad pidiendo y se dan cuenta", opinó.
Si bien manifestó que cree en el plan económico actual, advirtió que el rubro textil es uno de los más golpeados. "No nos bajaron ni un impuesto y hay que remarla y ponerle positividad, como siempre", finalizó.