En un grande y exitoso operativo, la Policía Federal Argentina (PFA) llevó a cabo 140 allanamientos en 13 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, resultando en la detención de 35 sospechosos vinculados a una red criminal dedicada al tráfico de armas y municiones.
La investigación, que se extendió por dos años, reveló un desvío significativo de armas de fuego al mercado ilegal. A través de un trabajo meticuloso de inteligencia, los agentes del Departamento de Investigaciones Antimafia (DIA) lograron desarticular esta organización con conexiones internacionales.
Durante los operativos, se incautaron 120 armas de fuego, que incluían tanto armamento civil como militar, junto con 43 mil municiones de diversos calibres y una granada. Estos hallazgos evidencian la magnitud del crimen organizado en la región.
Las autoridades también han señalado posibles vínculos de esta red con países como Uruguay, Brasil y Paraguay, lo que sugiere un impacto regional en el tráfico de armamento. La causa sigue en desarrollo, con investigaciones adicionales en curso.
La operación comenzó tras un alerta sobre irregularidades en la compra de armamento en el mercado legal, lo que llevó a la PFA a realizar análisis y seguimientos exhaustivos. Este trabajo permitió reconstruir el funcionamiento de la estructura delictiva.
Los procedimientos abarcaron provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, entre otras, y resultaron en la identificación de 25 escopetas, 55 pistolas y otros tipos de armas, lo que denota una amplia variedad de armamento en circulación.
La investigación destaca cómo la organización adquiría armas a través de intermediarios sin capacidad económica, evidenciando prácticas fraudulentas para desviar armamento al mercado negro. Las armas, muchas veces con numeración alterada, eran comercializadas no solo en Argentina, sino también en países vecinos.