El primer debate presidencial de las elecciones de Brasil se realizó este domingo en São Paulo y quedó marcado por la ausencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del senador Flávio Bolsonaro, los dos candidatos que encabezan las encuestas. Finalmente, solo Ronaldo Caiado, Renan Santos y Augusto Cury participaron del encuentro.
La organización había previsto la participación de seis candidatos, pero Romeu Zema también decidió no asistir horas antes del programa. El debate había sido reprogramado del 16 al 23 de agosto con la expectativa de contar con Lula, pero esa decisión no modificó la postura del actual mandatario, que optó por no participar.
En lugar de acudir al estudio, Lula concedió una entrevista a TV Record en un horario cercano al comienzo del debate. Su ausencia dejó vacío uno de los atriles destinados a los principales candidatos de la elección. Flávio Bolsonaro, por su parte, tampoco se presentó y sostuvo su decisión de priorizar futuros enfrentamientos con su principal adversario electoral.
Las ausencias fueron uno de los principales temas del encuentro. Desde los primeros minutos, Renan Santos apuntó directamente contra Lula y Flávio y cuestionó que no estuvieran presentes para responder ante los electores. Ronaldo Caiado también criticó la decisión y sostuvo que la sociedad esperaba ver a ambos candidatos en el escenario.
Augusto Cury, en tanto, centró parte de sus intervenciones en cuestiones vinculadas con la educación y también reclamó la presencia del Presidente para responder sobre los problemas del sistema educativo brasileño. El debate incluyó además discusiones sobre seguridad, empleo, desigualdad, violencia contra las mujeres y otros temas de la campaña.
La decisión de los principales candidatos de no participar se produjo en un escenario de fuerte polarización electoral. El último sondeo de Datafolha ubica a Lula con 39% de intención de voto para la primera vuelta, seguido por Flávio Bolsonaro con 33%, mientras que Caiado aparece con 5%, Renan Santos con 4% y Zema con 3%.
De esta manera, el primer debate televisivo de la campaña terminó convertido en un escenario de críticas hacia los candidatos ausentes, mientras los tres participantes presentes aprovecharon el espacio para instalar sus propuestas y cuestionar a quienes lideran la carrera presidencial.