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Internacional

Neonazi condenado por odio racial usó una ley para cambiar su identidad e ir a una cárcel femenina

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"Transfascismo" y "parásitos de la sociedad": este tipo de expresiones fueron utilizadas durante décadas por Sven Liebich, quien ahora se identifica como Marla-Svenja Liebich, figura líder del grupo neonazi "Blood and Honor" (Sangre y Honor).
En 2023, Liebich recibió una condena por incitación al odio racial y difamación, entre otros delitos. El año pasado, tras agotar todas las vías legales para evitar la cárcel, recibió una condena de 18 meses de prisión. Y entonces, solo unas semanas después de que se introdujera una nueva ley nacional sobre identidad de género en noviembre de 2024, Liebich se registró legalmente como mujer.

La semana pasada, un juez del estado oriental de Sajonia ordenó a Liebich comenzar a cumplir la condena. Aunque los fiscales se negaron a confirmar a DW la fecha prevista de llegada, señalaron que hay exactamente dos semanas para presentarse o se arriesga a cumplir más tiempo de prisión. Pero el lugar ya está decidido: la prisión de mujeres JVA en la ciudad de Chemnitz.
Tanto los activistas progresistas como el nuevo Gobierno conservador de Alemania sospechan que Liebich ha aprovechado una nueva ley para conseguir mejores condiciones carcelarias al ser recluido en una prisión de mujeres.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, de la Unión Social Cristiana (CSU), ya ha decidido reevaluar la nueva Ley de Autodeterminación. En declaraciones a la revista Stern, afirmó que el caso Liebich podría sentar un mal precedente y facilitar el abuso por parte de extremistas que buscan burlarse del Gobierno.
Por su parte, Günter Krings, portavoz de Justicia del partido cristianodemócrata (CDU) del canciller Friedrich Merz en el Parlamento, considera que cambiar el género legal es demasiado fácil en Alemania.
Un cambio "muy esperado"
La Ley de Autodeterminación permite a personas adultas cambiar su género legal mediante una declaración en la oficina del registro civil local. Sustituyó a la obsoleta "Ley de Transexuales" (TSG) de 1980, que las personas trans habían denunciado durante mucho tiempo por exigir lo que consideraban sesiones de asesoramiento y exámenes médicos humillantes e infantilizantes.
La ley formaba parte de una iniciativa progresista del anterior Gobierno alemán, una coalición entre los socialdemócratas de centroizquierda (SPD), los Verdes y los liberales (FDP). En su momento, fue aclamada como un hito tanto por la comunidad trans como por sus aliados.
"Era algo muy esperado", afirmó Theresa Richarz, experta jurídica de la Federación Alemana para la Diversidad Queer (LSVD), en una entrevista con DW.
Desgraciadamente, según Richarz, "el caso de Liebich se ha utilizado para alimentar el discurso de odio" que caracterizó el debate en torno al proyecto de ley en el Bundestag. "La Ley de Autodeterminación tiene por objeto reforzar los derechos humanos de las personas trans y no binarias y proteger sus derechos fundamentales".
"En cambio, este caso concreto ridiculiza la autodeterminación de género o la declara un peligro. Esto pone en peligro la democracia".
Petición conservadora para modificar la ley: "populista y espantosa"
Para Richarz y otros activistas, el bloque de centroderecha CDU/CSU está aprovechando un caso individual para intentar revertir libertades que tanto ha costado conseguir.
El portavoz de política queer del Partido Verde alemán, Nyke Slawik, declaró al semanario Der Spiegel que "querer restringir los derechos fundamentales de las personas trans, intersexuales y no binarias en general porque una persona pueda haber abusado de la Ley de Autodeterminación sería tanto populista como espantoso".
Entonces, ¿qué hay de la cuestión de que Liebich pueda suponer un peligro para quienes comparten la prisión, teniendo en cuenta el historial bien documentado de declaraciones de odio?
La autoridad penitenciaria (JVA) de Chemnitz declaró a DW que, durante el ingreso, cada nueva persona reclusa se reúne con un médico y un consejero que pueden recomendar un traslado a otra prisión o que no se le aloje entre la población general. Salvo que se produzca tal derivación, Liebich permanecerá en la prisión de mujeres, afirmaron.
Para Richarz, la vulnerabilidad de las personas trans en prisión significa que la identidad de género es primordial, incluso si alguien parece estar aprovechándose de las normas.
"No existe un registro de género que sea ventajoso" para las personas trans, afirmó Richarz, señalando la discriminación generalizada en forma de misoginia, feminicidio y las desventajas a las que se enfrentan las parejas del mismo sexo.
El caso individual de una figura neonazi conocida no debería permitir que se restrinjan los derechos de una minoría que ya se encuentra en situación de riesgo, insiste la activista. Según datos del Gobierno, los delitos de odio contra personas queer y de género diverso se multiplicaron por casi diez entre 2010 y 2023.

Fuente: Diario Panorama
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