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Internacional

El Louvre eligió el proyecto para su histórica expansión y la Mona Lisa tendrá una nueva sala exclusiva

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El Louvre anunció que ha seleccionado a un equipo de arquitectos franceses, alemanes y estadounidenses para diseñar su ambicioso proyecto de expansión, el cual transformará uno de los museos más importantes del mundo, pero que ha enfrentado crecientes críticas debido a su costo. El diseño contempla una segunda gran entrada pública para aliviar la congestión y aumentar la capacidad del Louvre en tres millones de visitantes al año, así como un nuevo espacio de exposiciones que permitiría a las multitudes ver la obra maestra del museo parisino, La Mona Lisa de Leonardo da Vinci, evitando el resto de su colección.

Studios Architecture Paris, la filial francesa de una firma internacional fundada en San Francisco, y Selldorf Architects, una firma con sede en Nueva York dirigida por la arquitecta alemana Annabelle Selldorf, fueron seleccionadas de una lista corta de cinco competidores, según la ministra de Cultura francesa, Catherine Pégard. La funcionaria declaró en un comunicado que el diseño propuesto por las firmas ganadoras era “respetuoso y contemporáneo” y crearía “una conexión elegante entre la ciudad, el palacio y el museo”.


Studios Architecture colaboró con el arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry en el moderno museo Fundación Louis Vuitton en París. Selldorf es también conocida por su trabajo en instituciones culturales, incluyendo las expansiones de la Colección Frick en Nueva York y la National Gallery en Londres.
La decisión, tras meses de deliberación y retrasos, fue anunciada pocos días después de que el jurado internacional de 21 personas se reuniera por última vez para elegir a un ganador entre cinco candidatos. La renovación del Louvre es considerada un proyecto definitorio para el legado del presidente Emmanuel Macron, quien dejará el cargo la próxima primavera. El presidente francés anunció el concurso, junto con la entonces directora del museo, Laurence des Cars, a principios de 2025 en el Louvre, el antiguo palacio de los monarcas franceses.
Emmanuel Macron en el Louvre


El proyecto ha estado plagado desde el inicio por interrogantes sobre la financiación, el concepto de diseño y la incertidumbre política, dada la elección presidencial del próximo año. La situación empeoró en octubre pasado, después de un audaz robo que atrajo titulares indeseados y sumió al Louvre en la confusión. Laurence des Cars dimitió bajo presión en febrero. Su sucesor, Christophe Leribault, afirmó que seguía comprometido con el proyecto, conocido como Louvre — Nueva Renacimiento. Pero no está claro si un nuevo presidente francés estaría igualmente interesado en continuarlo.
Se suponía que la firma ganadora de arquitectura se anunciaría hace varios meses, antes de que el robo diurno de joyas de la corona, de valor incalculable y aún desaparecidas, detuviera el proceso. El hecho expuso graves fallas en la seguridad del museo, así como el estado de deterioro del edificio, partes del cual datan de 1190. Le siguieron otros percances: una fuga de agua dañó una biblioteca. Fue necesario cerrar una galería porque se detectaron vigas en mal estado. Se descubrió una vasta trama de fraude de entradas que se sospecha involucró a dos agentes del Louvre. Y parte del personal se declaró repetidamente en huelga, protestando por las condiciones laborales y el plan de renovación del museo.
Christophe Leribault, antiguo presidente del Museo del Palacio de Versalles, hizo algunas modificaciones menores en las exposiciones del Louvre y trabajó para estabilizar al personal. Pero ha insistido en que no tiene planes de archivar los proyectos impulsados por su predecesora. “Este es un proyecto crucial y necesario para el Louvre”, dijo en una entrevista con el periódico francés Le Monde. “El costo no puede reducirse. Podemos intentar hacer ajustes, considerar la reducción de ciertas características — y lo haremos — pero esto solo tendrá un impacto marginal en el presupuesto general.”
Ese presupuesto parece ser un objetivo en constante movimiento. Cuando la des Cars presentó por primera vez el proyecto en enero de 2025, dijo a Le Monde que la nueva entrada y el espacio de exposiciones, conocido como Louvre — Grande Colonnade, costarían unos 316 millones de dólares. Pero la autoridad nacional de auditoría de Francia estimó que era más probable que costara más de 1.200 millones. Puso en duda la viabilidad del proyecto más amplio, que también incluye un plan para reforzar la seguridad del museo y renovar su deteriorada estructura.

En un informe, el auditor emitió un duro veredicto sobre la dirección del museo entre 2018 y 2024, señalando que se había centrado en exposiciones y adquisición de obras de arte en detrimento del mantenimiento básico. Los críticos consideran que reunir cientos de millones de euros para el proyecto será una tarea difícil. El Louvre espera cubrir gran parte del costo con los ingresos provenientes del aumento de los precios de las entradas y de un mayor número de visitantes. También genera ingresos al licenciar su marca a una sucursal del Louvre en Abu Dabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos.
El proyecto constituiría la mayor trasformación del Louvre desde la monumental pirámide de vidrio diseñada por el arquitecto chino-estadounidense I.M. Pei, que se convirtió en la entrada principal al palacio en 1989. Pero la pirámide, que fue diseñada para recibir a cuatro millones de visitantes al año, se ha convertido en un cuello de botella congestionado, ya que esa cifra se ha más que duplicado. En 2022, el Louvre limitó el número de visitantes a 30 mil por día.
La nueva entrada estaría en el extremo este del palacio. La fachada del siglo XVII, conocida como Grande Colonnade, evoca la arquitectura clásica de los templos griegos. Al utilizar esta puerta, erigida bajo el reinado de Luis XIV, como entrada monumental del Louvre, el museo espera aliviar la sobrepoblación. Imágenes del proyecto ganador muestran una amplia plaza que conduce a la entrada, flanqueada por jardines y senderos en lo que actualmente es un foso seco que rodea el edificio (fue excavado en 1964, por orden del entonces ministro de Cultura, André Malraux). El diseño transformaría una parte ventosa y en gran parte desierta del complejo en un nuevo gran espacio público en el centro de París.
Una nueva sala de 3.060 metros cuadrados , diseñada especialmente para exhibir la Mona Lisa, incluiría información sobre la historia de la pintura, según informó el museo el año pasado.
Más de 100 firmas de arquitectura solicitaron participar en el concurso, dos tercios de las cuales provenían de fuera de Francia. Además de Studios y Selldorf, los finalistas incluían equipos encabezados por una firma estadounidense, Diller Scofidio + Renfro; Amanda Levete, una arquitecta británica; y dos firmas japonesas, SANAA y Sou Fujimoto.
Algunos en Francia criticaron el hecho de que arquitectos franceses destacados como Jean Nouvel y Dominique Perrault quedaran fuera de la lista de finalistas, aunque la ganadora fue la oficina francesa de una firma internacional. Entre los miembros del jurado estaban Hala Wardé, una arquitecta que curó el pabellón libanés para la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2021, y Li Chung Pei, un arquitecto radicado en Nueva York e hijo de I.M. Pei.

Fuente: DIARIO PANORAMA
Museo EL LOUVRE Sala MONA LISA
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