La emergencia provocada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en Venezuela continúa agravándose. Mientras la cifra oficial de fallecidos supera las 1.400 personas y miles permanecen desaparecidas, el Gobierno implementó un sistema de permisos obligatorios para ingresar a La Guaira, la zona más afectada por el desastre.
Desde este sábado, voluntarios, médicos y rescatistas deben tramitar un salvoconducto para acceder al área de la tragedia. El registro se realiza en el Poliedro de Caracas, convertido en un centro de acreditación, donde cientos de personas formaron largas filas con la intención de sumarse a las tareas de asistencia.
La medida generó malestar entre quienes buscan colaborar en el operativo de rescate, ya que muchos denunciaron demoras y dificultades para obtener la autorización.
"Hay que sacar un permiso para salvar vidas, imagínate", expresó un rescatista mientras aguardaba su turno para completar el trámite. Otros voluntarios manifestaron su preocupación por el tiempo perdido en medio de una situación crítica, en la que cada minuto puede ser determinante para encontrar personas con vida.
El acceso a La Guaira permanece restringido desde el viernes por la noche, luego de que las autoridades reforzaran los controles y militarizaran la zona. Solo pueden ingresar quienes cuenten con la acreditación oficial, una decisión que dejó a numerosos voluntarios varados en Caracas.
Entre los reclamos, algunos aseguraron que ni siquiera el personal sanitario y los equipos de rescate podían atravesar los controles sin el permiso correspondiente, situación que incrementó la tensión en los puntos de acceso.
Por su parte, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, defendió la medida y sostuvo que el ingreso de voluntarios debe realizarse de forma organizada para garantizar la seguridad y la coordinación de las operaciones.
Según informó, ya fueron registrados 2.242 rescatistas voluntarios, que trabajan junto a unos 30.000 especialistas venezolanos desplegados en las zonas afectadas. A ellos se suman más de 2.200 socorristas internacionales pertenecientes a 21 brigadas, que colaboran en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
Mientras tanto, las tareas de rescate continúan en condiciones extremadamente complejas. Naciones Unidas estima que alrededor de 50.000 personas permanecen desaparecidas, mientras miles de familias siguen desplazadas y numerosas localidades permanecen con severos daños en su infraestructura y servicios básicos.