Con una impactante puesta en escena, que incluye fuegos artificiales, luces led, visualizers, una pantalla gigante a lo ancho del escenario con una definición impecable, bailarines y los músicos que lo acompañan en esta gira -la joven orquesta de salsa Los sobrinos y Los Pleneros de la Cresta-, Bad Bunny hizo delirar a un River colmado y se dispuso a recorrer, a lo largo de tres actos, los hits que marcaron su carrera y las canciones que integran su último disco, Debí tirar más fotos, una contundente reafirmación de sus raíces puertorriqueñas entre melodías de salsa, bolero, plena, reggaetón e incluso pop.
La primera de sus tres noches previstas en Buenos Aires arrancó puntual a las 21 con La mudanza, el tema que cierra el álbum y que rinde homenaje a su familia y a su tierra. Antes de comenzar a cantar, el puertorriqueño quedó asombrado por la emoción del público argentino, que arengaba en cantos con su nombre, y decidió tomarse unos instantes en silencio para escucharlos.
“Bad Bunny”
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Por lo que dijo Benito en el comienzo de su primer show en River: “Me encanta estar en Buenos Aires”
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“Yo estoy seguro de que todas las personas que están esta noche están conscientes de lo que yo pienso del público argentino. Los voy a poner a prueba”, dijo pocos minutos después de Callaíta, el segundo tema, y dirigió el micrófono a la audiencia, que respondió con un grito ensordecedor.
Siguieron Pitorro de coco y Weltita (que cantó junto a la agrupación puertorriqueña Chuwi, la cual había oficiado de acto apertura) y luego, durante una pausa en Turista, el intérprete, enfundado en un elegante traje nude, volvió a dirigirse a sus fans. “Estaba loco por volver a mi isla y por volver a la Argentina. Después de dos semanas muy intensas, se los digo desde el fondo de mi corazón, se siente como volver a casa, así que gracias”.
“La noche apenas está comenzando y la única razón por la que nosotros estamos aquí presentes es para que la pasen bien, que por un momento nos olvidemos de lo que puede estar ocurriendo afuera de este estadio. Es para que ustedes se unan en una noche como un solo pueblo. Este show se trata de la unión de la Argentina con Puerto Rico y América Latina. Se trata de amor, de amarse a ustedes mismos y a los demás, de disfrutar las cosas sencillas de la vida”, reflexionó antes de dar lugar a Baile inolvidable, el tema que estaría dedicado a su ex pareja, la modelo, empresaria y diseñadora boricua Gabriela Berlingeri, que se encuentra con él en el país en medio de rumores de reconciliación.
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“¿La Argentina está ready para lo que resta de la noche? Sé que la pregunta está de más. ¡Argentina está ready para un día entero con nosotros! Sé que están listos igual que yo", exclamó y encendió el estadio al ritmo de NUEVAYoL, para dar fin el primer set.
Al tiempo que Bad Bunny desapareció del escenario principal, en la pantalla grande se emitió un video protagonizado por el sapo concho, una especie endémica de Puerto Rico que aparece en los videos del cantante y hasta se convirtió en símbolo de protesta contra el ICE de Donald Trump. En las imágenes se vio al simpático dibujo creado por Acho Studio recorriendo distintos paisajes de Buenos Aires y contándole al público argentino toda la comida local que había probado y que tenía ganas de degustar: desde “parrillada, asado y milanesa” hasta “choripán, empanadas y matambre a la pizza”. Incluso, dijo que quería conocer las Cataratas del Iguazú.
A continuación, Benito apareció en la aclamada “Casita”, la réplica de una vivienda tradicional del campo puertorriqueño que funciona como escenario secundario (en este caso, ubicado en el campo trasero de River) y que se convirtió en una de las marcas registradas de su show. Como una especie de sector VIP, allí es donde el cantante recibe a los invitados famosos -como lo fueron Bizarrap. Tini y María Becerra- y desde donde da rienda suelta a un set a puro perreo; quizás, el más coreado -y, por supuesto, bailado- de la noche.
Veldá, Tití me preguntó, Neverita, Si veo a tu mamá, Me porto bonito, No me conoce, Bichiyal, Yo perreo sola, Safaera y Diles fueron algunos de los temas que calentaron el estadio. Como guiño al público local, Bad Bunny vistió la camiseta de Argentina con el número 19 en el dorsal, ese que un joven Lionel Messi llevó en sus inicios en la selección.
??? Bad Bunny cantando 'Otra noche en Miami', con la camiseta de la SELECCIÓN ARGENTINA y en un Monumental repleto.
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Noche histórica en River. ?pic.twitter.com/rKwlEJ5TVW
Desde ese sector también se tomó un largo momento para saludar a sus fans, y uno de ellos fue invitado a subirse a la Casita para corear, micrófono en mano y al lado del DJ, el primer verso de Voy a llevarte pa PR que dice “Acho, PR es otra cosa”.
“Si esta noche hay gente presente que también estuvo en mis primeros días, de corazón, gracias”, dijo Bad Bunny al recordar sus primeros shows en el país en 2017 y 2018 y expresó: “Gracias por tener la visión mucho antes que el resto. Por eso todo lo que he logrado es gracias a ustedes”.
La canción sorpresa para el primer River fue Otra noche en Miami, una que los fans argentinos palpitaban como posible opción. “La próxima canción es una exclusiva para ustedes esta noche. Es decir, esta no se va a repetir en otra ciudad o función. Espero que la disfruten”, anunciaba la pantalla antes de que sonaran los primeros acordes.
“Gracias Argentina por darme la bienvenida una vez más, gracias por permitirme estar aquí, con nuestra música, nuestra cultura, desde Puerto Rico. Esta noche somos uno solo. Nosotros somos argentinos y ustedes, puertorriqueños”, señaló como cierre del segundo acto, el más extenso, y dio lugar a que Los Pleneros de la Cresta hicieran Ábreme paso y De música ligera, de Soda Stereo.
Después de cantarle al amor y al desamor al comienzo del último set con Ojitos lindos, La canción (tema que originalmente interpreta con el colombiano J Balvin) y Kloufrens, el perreo y el reggaetón regresaron de la mano de Dákiti y El apagón.
“Argentina, no te olvides de lo que dice la canción. Mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda. Ámate a tí mismo, ama a la gente que te quiere tal y como eres. Valora cada segundo que la vida nos regala. No desperdicies tu tiempo y tu energía pensando en errores del pasado. Del pasado aprendemos pero no se puede cambiar y nadie sabe lo que va a pasar mañana. Lo que sí podemos hacer es disfrutar el presente”, reflexionó durante Debí tirar más fotos, la canción insignia de su último disco.
“Gracias por cantar de la manera que lo hacen, gracias por regalar esa alegría. Son muchos años que llevo viniendo a esta hermosa tierra y he recibido mucho cariño de ustedes. Gracias por haber creído en mí, por aceptarme como soy, aceptar mi música y me cultura”, concluyó Bad Bunny antes de un cierre a todo ritmo con EoO. El sábado regresa al mismo escenario pero, según indicaron desde la organización del show, adelantaron el inicio a las 20 por cuestiones climáticas.
Del Super Bowl a River sin escalas
Tras conquistar suelo norteamericano y llevar el orgullo latino por lo alto, tanto en los Grammy (donde hizo historia al ser galardonado con el premio a Mejor álbum del año con un disco completamente en español) como en el espectáculo del entretiempo del Super Bowl, Bad Bunny regresó a la Argentina para presentar su gira Debí tirar más fotos.
Antes de dar inicio a su tour mundial, el pasado 21 de noviembre en República Dominicana, el “conejo malo” hizo una residencia de 31 fechas en su Puerto Rico natal, titulada “No me quiero ir de aquí”, que convocó a más de 600 mil espectadores entre julio y septiembre y generó un millonario impacto económico en la isla: las estimaciones van desde los 379 a los 700 millones de dólares, esta última cifra según los estudios de mercado de Gaither International.
Recorrido gastronómico y una cita especial
Bad Bunny aterrizó en Buenos Aires el martes pasado, a las 4.45 de la madrugada, y se hospedó en el Palacio Duhau. El miércoles, disfrutó de una cena privada en NESS, el restaurante de fuegos del chef Leo Lanussol ubicado en el corazón del barrio porteño de Núñez. Rodeado de un fuerte operativo de seguridad, el cantante llegó al lugar alrededor de las 20.30. Con el objetivo de pasar desapercibido, optó por un look compuesto por un par de lentes, gorra, capucha y un pañuelo que le cubría la cara. Durante la velada se mostró relajado, amable y de buen humor. Incluso, charló con el equipo del restaurante y compartió algunos chistes.
El jueves por la noche volvió a degustar la gastronomía local, aunque esta vez con una compañía muy especial. El intérprete de NUEVAYoL fue visto a la salida del restaurante Aramburu, en Recoleta, junto a su ¿ex? pareja, la modelo, empresaria y diseñadora puertorriqueña Gabriela Berlingeri, en medio de los rumores de reconciliación que los vinculan desde el Super Bowl. Según trascendió, les reservaron exclusivamente el primer piso del lugar para disfrutar de una cita romántica como festejo adelantado de San Valentín, dado que el 14 de febrero coincide con la segunda presentación del boricua en River.
El despliegue de seguridad fue acorde al momento de exposición que atraviesa el artista, entre rumores de amenazas por sus críticas a la política migratoria de Donald Trump y el supuesto de que usó un chaleco antibalas durante la entrega de los Grammy. Por eso, ingresó y se retiró del restó ubicado en el Pasaje del Correo escoltado por un equipo de al menos diez custodios, mientras cinco camionetas blindadas aguardaban en las inmediaciones. Sin embargo, al salir se tomó unos segundos para saludar a los fans que lo esperaban en la vereda.
La historia de Bad Bunny con la Argentina
Cuando Bad Bunny se presentó por primera vez en la Argentina en junio de 2017, todavía no tenía un disco publicado, pero sí un puñado de éxitos y colaboraciones con otros artistas –como Karol G, J Balvin y Arcángel- que ya lo habían posicionado como una figura en ascenso del género urbano, particularmente del trap y el reggaetón. En solo cuatro días, el puertorriqueño que entonces tenía 23 años hizo un tour maratónico por 13 boliches del AMBA, desde Pinar de Rocha, en Ramos Mejía, pasando por Jesse James, en Isidro Casanova, los porteños Museum y Black Cream, Ruta Bacalao en La Plata hasta El Bosque de Quilmes.
Mientras su carrera alzaba vuelo, el cantante regresó al país en distintas oportunidades. En 2018, agotó tres funciones en el estadio Luna Park (12, 13 y 14 de mayo) como parte de su gira La Nueva Religión Tour, donde tuvo como invitados especiales a Duki y a Khea, referentes de la escena trap local. Por aquella época, el puertorriqueño se había sumado al remix de Loca, el hit que los jóvenes argentinos habían hecho junto a Cazzu. En febrero de 2019, ante más de 20 mil personas, Bad Bunny cerró el festival Buenos Aires Trap en el Hipódromo de Palermo y se presentó por última vez en estas tierras en 2022, con dos shows sold-out en el estadio de Vélez.
“Fue bien emocionante porque la energía del público... Yo creo que todo el mundo está consciente de que la energía del público en Argentina es diferente”, dijo meses atrás en una entrevista con Billboard sobre el fervor de sus fans en nuestro país.
Incluso, recordó cómo el público lo sostuvo durante un difícil momento arriba del escenario durante su presentación del 4 de noviembre en el Estadio José Amalfitani: “Me quedé afónico, hacía un viento terrible y frío. Y fue un poco frustrante cuando el público estaba tan entregado al show y cantando. Pero aun así no me dejaron caer y yo sobreviví casi cuarenta o treinta minutos del show sin voz, entre bebiendo té y haciendo magia para poder recuperarla. Me empecé a cubrir y ya para el final la recuperé, no al cien por ciento, pero pude cantar con ellos y esa experiencia fue bonita”.