Platense dejó pasar una buena oportunidad en Vicente López. Con Fluminense en el horizonte por los cuartos de final de la Copa Libertadores, el equipo de Martín Palermo salió a jugar ante Riestra con lo mejor que tenía, pero terminó igualando 1-1 por la octava fecha del Clausura. El Calamar buscaba llegar con confianza al trascendental duelo en Brasil, aunque terminó dejando dos puntos en el camino.
El conjunto local logró golpear primero a los 16 minutos, cuando Gonzalo Lencina apareció dentro del área y conectó un cabezazo espectacular, a contrapierna de Arce, para poner el 1-0. Platense encontró así la ventaja, pero el partido nunca terminó de abrirse. Riestra llevó el encuentro al terreno de la fricción, trabó el juego y consiguió que el Calamar no encontrara demasiados espacios.
El problema llegó en el complemento. Una sola desconcentración defensiva alcanzó para que Riestra igualara. Goitía ganó una disputa aérea y la pelota quedó a disposición de Alexander Díaz, quien aprovechó que Ignacio Vázquez perdió la marca, picó a su espalda y definió para el 1-1. Platense reclamó una posición adelantada, pero el delantero estaba habilitado.
El empate llegó incluso cuando Riestra prácticamente no había generado peligro. Hasta ese momento, Cozzani apenas había tenido que intervenir ante un remate al arco, pero el Malevo volvió a demostrar una de sus principales características: competir, incomodar y esperar el error rival. Platense había controlado el partido, pero una distracción fue suficiente para perder la ventaja.
Después del 1-1, el equipo de Palermo sintió el golpe. El entrenador intentó empujar a sus dirigidos desde el banco y movió piezas con los ingresos de Mainero y Lotti, buscando recuperar intensidad y claridad ofensiva. Sin embargo, el Calamar no volvió a encontrar la precisión necesaria para volver a ponerse en ventaja.
El empate deja un sabor amargo para Platense, que decidió no guardar jugadores pensando en el viaje a Brasil y en el duelo del martes ante Fluminense. Palermo buscaba que su equipo llegara con ritmo y confianza, pero Riestra dejó una advertencia clara: una desconcentración puede cambiar un partido en un instante.
Y si ante el Malevo esa distracción terminó costando dos puntos, ante Fluminense, en Brasil y por los cuartos de final de la Libertadores, un error puede tener un precio mucho más alto.