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Deportes

Papelón de Boca que fue goleado por Deportivo Riestra en el inicio del Clausura

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En su primera presentación en el Bajo Flores, Boca la pasó realmente mal ante Riestra y recibió tres goles en apenas 30 minutos: dos de cabeza y uno de emboquillada, pese a haber incorporado recientemente a un arquero de más de dos metros como Álvaro Montero.

La derrota, sin embargo, no se explica únicamente por los goles recibidos. Rodolfo Arruabarrena había detectado un problema en el lateral derecho y buscó solucionarlo con la llegada del uruguayo Lozano, pero su lesión antes del debut oficial obligó a improvisar. Con Dylan Gorosito preservado para el duelo ante O'Higgins por la Copa Sudamericana, el entrenador volvió a recurrir a Malcom Braida, un futbolista que no juega naturalmente en ese sector.

La decisión quedó expuesta en el primer gol. Una distracción de Braida en la marca de Antony Alonso permitió el primer cabezazo de la jugada que terminó con Braian Sánchez poniendo el 1-0. Poco después, una nueva acción aérea entre Quintana y Alonso terminó en el segundo tanto del Malevo, con una floja respuesta de la defensa y del flamante arquero xeneize.

El tercer golpe llegó a los 30 minutos y resumió otra de las falencias de Boca. En lugar de cerrar los espacios, el equipo intentó salir de contra y le permitió a Alexander Díaz acelerar hacia el área. El delantero aprovechó la situación y sorprendió a Montero con una exquisita definición por encima del arquero para establecer el lapidario 3-0.

Pero hubo más. La diferencia en los duelos individuales fue notable y el mediocampo elegido por el entrenador careció de juego, verticalidad y capacidad para generar peligro. Boca tuvo enormes dificultades para ingresar al área rival y tampoco encontró soluciones con los remates desde media distancia, que en varias oportunidades terminaron lejos del arco defendido por Riestra.

En el plano individual, de poco sirvió el buen partido de Zenón o la voluntad del juvenil Flores. La conducción ofensiva volvió a recaer en Alan Velasco, quien continúa sin encontrar regularidad ni soluciones para el equipo desde su llegada al club. Además, la dependencia de Milton Delgado para el primer pase dejó en evidencia una planificación que, al menos en esta presentación, no funcionó.
Tampoco estuvieron a la altura Di Lollo y Pellegrino, dos centrales que muchos hinchas reclamaban como titulares. La dupla tuvo una actuación decepcionante tanto en defensa como en ataque, mientras que los refuerzos ofensivos ingresaron cuando el partido ya estaba prácticamente resuelto.

Cuando apareció Villa, Riestra ya había replegado sus líneas y jugaba con la confianza de quien había ganado el partido desde lo futbolístico y también desde lo mental. El conjunto de Cristian Fabbiani aprovechó mejor los espacios del estadio Guillermo Laza y mostró una convicción que Boca nunca tuvo.
La derrota dejó mucho más que un resultado inesperado. El cuerpo técnico de Boca deberá revisar una lista de problemas que incluye errores defensivos, falta de juego, poca eficacia y una preocupante fragilidad mental. Después de más de un mes de trabajo y competencia, la goleada ante Riestra abrió un interrogante inevitable: ¿cuánto avanzó realmente el equipo?

Fuente: diario panorama
Fútbol boca Goleada Deportivo Riestra
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