Boca puede haber pagado un precio demasiado alto en su visita a Instituto. En una noche en la que Rodolfo Arruabarrena apostó por un equipo mixto, pensando también en la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, todas las alarmas se encendieron por Leandro Paredes.
El capitán ingresó en el segundo tiempo en lugar de Milton Delgado, con la intención de darle mayor jerarquía al mediocampo durante el tramo final del encuentro. Sin embargo, apenas permaneció 15 minutos en cancha.
A los 25 minutos del complemento, Paredes sintió una molestia en el isquiotibial derecho, se tomó la parte posterior del muslo y rápidamente pidió el cambio. Santiago Ascacibar ingresó en su lugar.
“Me tiró”, alcanzó a decir el mediocampista mientras señalaba la zona afectada. La frase encendió todavía más la preocupación en el banco de Boca, ya que el futbolista evidenció que no podía continuar.
Paredes se retiró del campo y permaneció durante algunos minutos en el banco de suplentes con gestos de preocupación. Poco después, acompañado por uno de los médicos del plantel, se dirigió hacia el vestuario.
Una baja que podría cambiar los planes de Boca
La lesión llega en el peor momento posible para Boca. El próximo martes, el Xeneize recibirá a Vasco da Gama en La Bombonera, por el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana.
El encuentro representa uno de los grandes objetivos del semestre y Paredes es una pieza fundamental para Arruabarrena. El campeón del mundo aporta equilibrio, manejo de los tiempos y jerarquía en la salida, además de ser uno de los principales referentes del plantel.
Por eso, su posible ausencia obligaría al entrenador a modificar sus planes para un partido de máxima exigencia.
Ahora Boca deberá esperar la evolución del mediocampista y los estudios correspondientes para conocer el alcance de la molestia. Por el momento, su presencia ante Vasco da Gama quedó seriamente comprometida y el cuerpo técnico cruzará los dedos para que no se trate de una lesión de mayor gravedad.