Gimnasia sacó adelante un partido intenso ante Tigre y consiguió una victoria por 2-1 que le permite seguir prendido en la parte alta de la tabla. El equipo dirigido por Pata Pereyra tuvo dos penales a favor, falló el primero y convirtió el segundo para quedarse con tres puntos importantes en el Bosque.
El Lobo comenzó mejor y rápidamente generó peligro. A los 15 minutos, Barrionuevo cometió falta sobre Auzmendi dentro del área y el árbitro sancionó penal. Nacho Fernández se hizo cargo de la ejecución, pero Zenobio adivinó el remate y evitó la apertura del marcador.
A pesar del penal desperdiciado, el capitán no se cayó y continuó siendo una de las principales vías de juego de Gimnasia. Con Janson y Zalazar como socios, Nacho Fernández siguió manejando los ataques del local. Tigre también tuvo una clara, cuando Saralegui habilitó a Serrago, quien definió ante Insfrán y terminó estrellando su remate contra el palo.
Sobre el cierre de la primera mitad llegó el desahogo. En el primer minuto de adición, Nacho Fernández envió un centro preciso al área chica y Conti apareció para cabecear el 1-0. Gimnasia golpeó justo antes del descanso y se fue al vestuario con ventaja.
Tigre reaccionó en el complemento y rápidamente consiguió la igualdad. Nacho Russo aprovechó un rebote de Insfrán y marcó el 1-1, dejando nuevamente el partido abierto. Sin embargo, Gimnasia respondió casi de inmediato y volvió a tomar el control del resultado.
A los 17 minutos, Zenobio salió a despejar con los puños y terminó cometiendo penal sobre Janson. Esta vez, Gimnasia no perdonó: Auzmendi tomó la responsabilidad y convirtió el 2-1 para devolverle la ventaja al conjunto platense.
El Lobo supo defender la diferencia durante los minutos finales y terminó celebrando una victoria que vale mucho más que tres puntos. Gimnasia quedó como escolta de Argentinos Juniors en la Zona B, alcanzó a Vélez en la tabla anual y mantiene firme su objetivo de meterse en una competencia internacional.
En el Bosque hubo revancha desde los doce pasos y, sobre todo, un festejo que mantiene al Lobo soñando en grande.