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Deportes

Boca tuvo que luchar para imponerse ante un incómodo Riestra en la Bombonera

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Boca puede. Puede y debe, porque tiene con qué. El problema es otro y no es nuevo. Le cuesta —y mucho— traducir dominio en gol. Esa sensación volvió a quedar en escena en el debut del 2026, pese al merecido 1 a 0 frente a Riestra, un rival incómodo que históricamente le supo sacar puntos a los grandes.
Si es o no un buen equipo pasa a ser casi secundario. Lo que Boca necesitaba este domingo era ganar, y lo hizo. Méritos no le faltaron, aunque sí ideas claras y menos improvisación ante un adversario que lo esperó, defendió con uñas y dientes y entendió perfectamente dónde estaban los riesgos. Por eso dobló marcas sobre Exequiel Zeballos y redujo al máximo los espacios de Ander Herrera y Leandro Paredes, dos futbolistas que igualmente se adueñaron del juego en el primer tiempo.


Ese doble cinco sostuvo la manija, mientras Alan Velasco sigue en un nivel similar al de 2025. El Chango Zeballos, en cambio, fue el más desequilibrante: encaró, se sacó hombres de encima y fue profundo por izquierda junto a Lautaro Blanco, aunque casi nunca pudo conectarse con el 9 de turno, un déficit que volvió a quedar expuesto.
El gol pareció llegar por arriba. Primero con un centro de Barinaga que encontró a Belmonte entrando a espaldas de Janson: cabezazo esquinado y atajadas clave de Nacho Arce. El tiro de esquina se transformó en un recurso constante, casi un plan, aprovechando la pegada de Paredes. Así apareció Lautaro Di Lollo, solo para cabecear fuerte, aunque otra vez Arce respondió. Incluso un centro de Blanco que se cerró terminó pegando en el ángulo. Por algunos minutos, parecía un milagro que Boca no estuviera en ventaja.
Pero no lo era. Era, en realidad, una repetición conocida. Dominio sin resolución, control sin profundidad. Y decisiones de armado que, más allá de los imponderables, vuelven a marcar puntos a revisar antes del cierre del mercado de pases.

La falta de un nueve confiable fue lo más evidente. Lucas Janson no estuvo a la altura y, paradójicamente, fue Di Lollo quien terminó resolviendo como centrodelantero, aprovechando la pelota parada. Un tiro libre lateral ejecutado —cómo no— por Paredes, a menos de quince minutos del final, rompió el cero y liberó el desahogo.
Antes del gol, otra señal de alerta: el volante que más pisó el área rival fue Belmonte, uno de los tantos mediocampistas centrales de corte metedor del plantel. Y también quedó flotando la duda de por qué Úbeda no intentó romper un dibujo táctico con exceso de defensores ante un rival que, empatando, ni pensó en cruzar la mitad de la cancha.
El triunfo deja interrogantes, está claro. Pero también una certeza: Boca arrancó ganando ante un equipo que suele complicarlo y logró su primera victoria histórica ante Riestra. ¿Vale? Claro que sí. Aunque si queda sabor a poco es justamente porque Boca puede, debe y tiene con qué dar mucho más.

Fuente: DIARIO PANORAMA
Fútbol boca Gano Riestra
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