Boca vivió otra noche negra en la Copa Libertadores. El equipo de Claudio Úbeda cayó 1 a 0 frente a Universidad Católica en una Bombonera repleta de tensión y quedó eliminado del máximo certamen continental en fase de grupos, un golpe durísimo que desató la bronca de los hinchas contra todos.
El gol de Clemente Montes fue un verdadero baldazo de agua fría para el Xeneize, que hasta ese momento lograba sostener el partido pese a no mostrar un gran nivel. A partir de la apertura del marcador, el clima cambió por completo y el estadio se convirtió en una olla a presión. Desde las tribunas empezó a bajar el clásico “Movete, Xeneize, movete...” mientras el equipo mostraba pocas respuestas futbolísticas y anímicas.
Con el correr de los minutos, la desesperación se apoderó de Boca. El conjunto local empujó más por obligación que por ideas y recién pudo inquietar con claridad en el complemento. Sin embargo, la falta de juego asociado, las imprecisiones y el nerviosismo terminaron condenando a un equipo que nunca encontró la reacción necesaria para cambiar la historia.
Tras el pitazo final, la paciencia de los hinchas se agotó definitivamente. La Bombonera explotó con silbidos e insultos y un grito se hizo ensordecedor: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. La bronca apuntó contra los jugadores, el cuerpo técnico y también la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme, señalada por el flojo presente futbolístico e institucional.
Como si el panorama no fuera suficientemente oscuro, Leandro Paredes terminó el partido con visibles molestias físicas. El volante se tomó reiteradamente el posterior izquierdo y encendió las alarmas pensando en lo que viene. Aunque siguió en cancha, estuvo lejos de su mejor versión y eso impactó en el funcionamiento de un plantel golpeado por las ausencias de futbolistas importantes como Agustín Marchesín, Ayrton Costa, Santiago Ascacíbar, Adam Bareiro y Miguel Merentiel, quien incluso jugó pese a haber sufrido un leve desgarro días atrás.
Con esta derrota, Universidad Católica avanzó como líder del Grupo D y Cruzeiro clasificó segundo, dejando a Boca relegado a la Copa Sudamericana. Allí deberá disputar los playoffs frente a O'Higgins, en una serie que ya genera preocupación en un club sumergido en una crisis profunda. Además, el sorteo del viernes podría abrir la puerta a un posible Superclásico en octavos de final, agregando aún más tensión a un presente cargado de incertidumbre.