Sarmiento necesitó apenas dos minutos para cambiar una historia que parecía escrita con tinta de 0-0. El partido era chato, trabado y con pocas situaciones, mientras Atlético Tucumán no encontraba la manera de lastimar. Pero una mano de Laméndola dentro del área abrió la puerta y el conjunto santiagueño no perdonó.
Marabel tomó la pelota, abrió el pie desde los doce pasos y puso el 1-0. Y antes de que el Decano pudiera acomodarse, llegó el segundo golpe. Sarmiento armó una contra de tres contra uno y Mavilla apareció para definir y establecer el 2-0. Una ráfaga, dos minutos, dos goles y un partido completamente distinto.
Hasta ese momento, Atlético había tenido bajo control un encuentro de muy poco vuelo. En el primer tiempo apenas había generado una ocasión clara, con un remate que Ayala respondió bien. Sarmiento tampoco había mostrado demasiado, pero el equipo de Sava entendió que el partido podía resolverse en una jugada y, cuando apareció la oportunidad, fue contundente.
El impacto fue todavía mayor por el antecedente. Atlético Tucumán había comenzado el Clausura con tres partidos sin recibir goles, pero Sarmiento le rompió el cero dos veces en cuestión de segundos y le hizo pagar carísimo un momento de desconcentración. El Decano reaccionó con el descuento de Luciano Vallejo, de cabeza, después de dos cabezazos dentro del área.
El 1-2 le puso incertidumbre al cierre, pero Sarmiento resistió y terminó celebrando una victoria enorme. El equipo de Sava volvió a ganar y consiguió su segunda victoria consecutiva, justo ante un Atlético que perdió el invicto y dejó escapar un partido que parecía tener controlado.
Para el conjunto santiagueño, el triunfo vale mucho más que tres puntos: es otra muestra de carácter y contundencia en un Clausura que empieza a darle motivos para ilusionarse.