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San Lorenzo festejó ante Estudiantes (RC) y se mete en la pelea por el Apertura

La típica frase futbolera que habla de salir ganando desde el vestuario, para San Lorenzo se volvió literal ante Estudiantes de Río Cuarto. En primer lugar porque los movimientos de Damián Ayude, que tras la derrota en el clásico empezó a apostar por ir incorporando a los refuerzos paulatinamente al equipo, le dio resultado y después porque no se había cumplido ni siquiera un minuto de juego cuando Mathías De Ritis (uno de los nuevos) aprovechó una buena pelota profunda y no metió un centro por bajo sino directamente una asistencia para Luciano Vietto, el nombre más pesado que se sumó el plantel y que fue una de las variantes que propuso el deté para este duelo, definió de primera para abrir la cuenta.

Lógicamente, el gol tan tempranero fue un tremendo baldazo de agua congelada para los cordobeses, que todavía no ganaron en el campeonato y llegaban al Pedro Bidegain luego de sufrir una goleada 4-0 ante Atlético en Tucumán. Por eso, en los siguientes minutos, el local tuvo algunas chances, no del todo claras pero chances al fin, para estirar la ventaja.


De a poco la visita empezó a reaccionar y ahí apareció otra faceta de Vietto: la entrega. El experimentado delantero no tuvo problema en arremangarse para marcar, bajar a ayudar a los del fondo y hasta en un córner a favor terminó corriendo a máxima velocidad de área a área para terminar cortando lo que era una contra peligrosa porque el Ciclón había quedado mal parado.
Lo del Ciclón lejos estuvo de ser un partido brillante. Ni siquiera el envión de ponerse arriba tan pronto lo llevó a convertirse en el gran dominador del encuentro y los fantasmas de los últimos dos partidos rápidamente empezaron a sobrevolar en Boedo. Es cierto que en la primera mitad Estudiantes no le generó peligro más que con algún remate lejano, pero eso cambió en el complemento...
Desde el inicio de la segunda mitad y durante buena parte, casi todas las jugadas de peligro, de las claras y no tan claras, fueron del conjunto de Iván Delfinos y el CASLA apenas contrarrestó con un remate de Tripichio que contuvo bien el arquero durante ese lapso. Los de Ayude cayeron en el nerviosismo, les costaba mucho salir de su propia área o la pelota volvía muy rápido y ni siquiera los cambios que ensayó el deté lograron cambiar esa realidad. Estudiantes estuvo cerca del empate en varias ocasiones y los hinchas lo notaron enseguida, por eso en más de una oportunidad bajó desde los cuatro costados el famoso “movete, Boedo movete”.


Pero cuando las papas quemaban, apareció Cuello. El ingreso de Facundo Gulli y de Ezequiel Cerutti le dio más frescura al ataque azulgrana y, cuando el Pocho ya había avisado con dos escapadas peligrosas a las que les faltó un buen desenlace, el pibe que lleva la 10 y venía poniéndose el disfraz de conductor, armó una buena jugada con el goleador, al que terminó dejando solo frente al arquero Agustín Lastra y no perdonó: definió con sutileza de cara interna, como indica el manual, para poner el 2-0 definitivo.
Estudiantes tuvo chances pero le faltó jerarquía para poder aprovecharlas, San Lorenzo consiguió un resultado que le da oxígeno y que le permite cortar una racha de dos partidos sin triunfos en un arranque algo irregular, lejos de lo que se esperaba tras un buen primer semestre de Ayude en el banco y con la llegada de refuerzos. Ahora, con los tres puntos en el bolso, será cuestión de apuntar a crecer aunque el calendario no le da casi descanso (casi en 48 horas exactas recibe a Instituto) con la certeza de que tiene con qué y será cuestión de amalgamar piezas para no quedar rengo en el camino.

Fuente: DIARIO PANORAMA
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