El presente de Racing Club entró en zona crítica. La derrota 3-2 ante Botafogo por la Copa Sudamericana no solo dejó al equipo en el tercer lugar de su grupo, sino que profundizó un momento futbolístico preocupante, sin respuestas claras dentro del ciclo de Gustavo Costas.
La Academia atraviesa una seguidilla negativa que golpea en todos los frentes. A las caídas en los clásicos frente a Independiente y River, se sumó este nuevo tropiezo internacional, que la deja además fuera del Top 8 en el Torneo Apertura. Un escenario impensado semanas atrás, cuando el equipo mostraba otra cara.
El partido fue cambiante desde el inicio. Racing golpeó primero con una pelota parada y parecía encaminar la historia, incluso con chances claras para ampliar la ventaja. Pero la falta de eficacia y los errores defensivos volvieron a pasar factura. Botafogo aprovechó cada desajuste y revirtió el marcador con contundencia.
Si bien el conjunto de Avellaneda logró el 2-2 tras insistir en ataque, volvió a fallar en el momento decisivo. En la última jugada, un rebote desafortunado dejó servido el gol de la victoria para los brasileños, desatando la frustración en el Cilindro.
Más allá del resultado, lo que más preocupa es el rendimiento: Racing luce desordenado, frágil y sin reacción, muy lejos de aquel equipo que supo ser protagonista. Con el grupo aún abierto, la clasificación no está descartada, pero el margen de error se achica y la necesidad de una respuesta es urgente.