El poderío empieza a pegar en la historia. Ya es hasta cansador repetir constantemente la supremacía que ha marcado el fútbol brasileño durante la última década en Sudamérica. Pero claro, lo cierto es que ya no solo es un mote o una frase de moda decir que los últimos siete campeones provienen de tierras brasileras o que 12 de los últimos 14 finalistas provienen del mismo lugar. Sino que ahora la moda ya impacta en los libros. Desde hoy, Estudiantes y River han dejado de ser los únicos equipos en haberse consagrado cuatro veces en la Copa Libertadores. A ese club se ha sumado Flamengo, que ha conseguido tres de las últimas siete Libertadores. Claro, ya podría haber superado al Millo y al Pincha de no haber caído en 2022 frente al Palmeiras, a quien le sirvió la venganza en Lima. Es más, el Mengao empató el historial de trofeos divididos entre Argentina y Brasil en 25 para cada uno. Hace siete años, los argentinos aventajaban 25 a 18.
Vaya amor peruano para el Flamengo, que volvió al recinto en el que consiguió aquella épica del 2019 ante River con el objetivo de levantar su cuarta Copa Libertadores. Enfrente estaba su enemigo más temido, el Palmeiras de Abel Ferreira, aquel que le había ganado en 2021 con gol de Deyverson en el alargue tras un error de Andreas Pereira. Lo curioso es que el volante ahora estaba en Palmeiras y volvió a perder una final de Libertadores, pero en este caso con la camiseta verde.
El partido fue feo, por no decir espantoso, con un Palmeiras que estuvo lejos de lo que mostró en el certamen. De hecho, en los papeles, el Palmeiras era más que el Mengao en términos colectivos, no así a nivel individual, en donde los de Filipe Luis tienen figuras que se les caen de los bolsillos. Aquel apabullante Verdao que pasó por arriba a River fue apenas un recuerdo dudoso del equipo que jugó en Lima, que pareció achicarse ante la figura del Flamengo, que ya se había cobrado vidas argentinas en cuartos de final y en semis barriendo a Estudiantes y luego a Racing. El contraste fue brutal, un equipo que fue protagonista sin generar peligro y otro que le apuntaba a José López, que jugó en soledad arriba a la espera de algún infortunio de los centrales de los de Río de Janeiro. Es más, el Flaco, luego del encuentro, dijo que debieron atreverse a jugar más, en lo que pareció un pase de facturas a Abel Ferreira. “Es fútbol, creo que nos tenemos que atrever a jugar un poco más. Vamos a dar todo en lo que nos queda de torneo. Es un día triste para nosotros”, dijo el Flaco en una declaración en la que se notaba que se mordía la lengua para no disparar por demás. Cabe destacar que en Brasil aseguran que hay fracturas internas luego de que el DT asegurara que el argentino no estaba jugando de la manera en que se lo estaban pidiendo. “Creo que se olvidó cómo hacer lo que hacía. Corre para atrás”, dijo Ferreira. Así y todo, el gol llegó como tenía que llegar en un partido trabado por demás. Danilo, aquel lateral que pasó por City, Juventus, Porto y Real Madrid, impactó un cabezazo que dio en el palo para luego meterse en la red.
Desde allí, el Mengao se replegó entendiendo que bajo los tres palos hay un arquero que no titubea, que entiende los momentos del partido y transmite una seguridad digna de un tipo colmado por la confianza: Agustín Rossi. El ex Boca contuvo a su equipo desde los 25 minutos del complemento descolgando todo tipo de pelota que pasará por el área del Mengao que no sufrió más allá de una carambola que casi termina en gol de Vitor Roque, el punta que bailó a River, pero no apareció en Lima.
La fiesta podrá seguir en los próximos días para el Flamengo, que luego de convertirse en el equipo brasileño con mayor cantidad de Libertadores, podría festejar en el Brasileirao, en donde, de vencer a Ceará el próximo miércoles será campeón. Claro, tendrá un morbo especial, ya que el escolta es el mismísimo Palmeiras, que se encuentra cinco puntos por detrás de los de Filipe Luis.