La desidia a la que el Gobierno Nacional viene sometiendo al Ejército, a pesar del relato que sostienen Javier Milei y su entorno, sumó un nuevo episodio. Esta semana, la Brigada de Montaña VI del Ejército Argentino, en Neuquén, se quedó sin suministro eléctrico por falta de pago.
La Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén Limitada (CALF) resolvió interrumpir el servicio luego de tres meses sin recibir pagos por parte del organismo nacional. Durante ese período realizó reiteradas intimaciones que no obtuvieron respuesta, lo que derivó en una deuda cercana a los 65 millones de pesos. Tras el corte, las autoridades nacionales se comprometieron a regularizar la situación.
En la capital neuquina, la CALF abastece al Ejército a través de trece puntos de suministro, de los cuales diez registran deudas. Sin embargo, la interrupción del servicio afectó únicamente a la sede que concentra la mayor mora.
El corte se concretó el lunes pasado y se extendió durante pocas horas. La energía fue restablecida luego de que el Ministerio de Defensa garantizara que los pagos pendientes serían efectuados en el corto plazo.
La versión oficial sostiene que el conflicto se originó por “diferencias administrativas”. Según esa explicación, el Ejército dispone únicamente de efectivo para afrontar los gastos corrientes, mientras que la cooperativa no aceptaba esa modalidad de pago para cancelar la deuda. Históricamente, la fuerza abonaba el servicio mediante un sistema de créditos, pero ese mecanismo dejó de funcionar y el pasivo comenzó a acumularse.
Desde la cooperativa revelaron que, antes de proceder al corte, otorgaron un ultimátum de 48 horas para regularizar la deuda. Al no acreditarse el pago dentro del plazo establecido, decidieron suspender el suministro. Aunque el Ministerio de Defensa asumió el compromiso de saldar lo adeudado, desde la CALF advirtieron que no descartan una nueva interrupción del servicio si los fondos no son transferidos.