Interior

“Cambió nuestras vidas”: una familia de Las Heras contó cómo fue pasar su primer invierno con gas natural

Durante años se calefaccionaron con leña y electricidad y cocinaron dependiendo de garrafas. Este invierno, la llegada del gas natural cambió la vida cotidiana de Lorena Quintero y su familia en el barrio Néstor Kirchner.

En el barrio Néstor Kirchner de Las Heras, Lorena Quintero vive junto a su pareja y su pequeña hija. Hace seis años comenzó a construir allí su casa y, después de atravesar varios inviernos buscando distintas alternativas para enfrentar las bajas temperaturas, este año pudo contar por primera vez con gas natural en su hogar.

La vecina relató su experiencia en el marco de “Historias que dan calor”, la serie impulsada por Distrigas S.A. para mostrar cómo las nuevas conexiones modifican la vida cotidiana de las familias santacruceñas.

Durante años, una de las principales dificultades para Lorena fue calefaccionar su vivienda. Primero utilizaron una salamandra, pero el humo que ingresaba al interior de la casa hizo que tuvieran que buscar otra alternativa.

Fue entonces cuando comenzaron a depender de artefactos eléctricos, con mayores gastos y una calefacción que no siempre alcanzaba para enfrentar el invierno de Las Heras.

“Era vivir más abrigado, tratando de pasar el día”, recordó Lorena. Uno de los momentos más difíciles fue durante su embarazo: “Dormía con campera, con muchas frazadas”.

Además, cada corte de energía eléctrica significaba quedarse también sin calefacción. Cuando esto sucedía, la familia debía trasladarse hasta la casa de la madre de Lorena y esperar allí hasta que regresara el suministro.

“Es una alegría enorme tener gas”

La llegada de la red de gas natural modificó por completo esa rutina. “Es una alegría enorme tener gas y un gran alivio porque es muy crudo el invierno”, expresó.

Lorena recordó que pudo seguir desde su propia vivienda el avance de los trabajos, desde el movimiento de suelo hasta la colocación de las cañerías. Una vez que la red llegó hasta su sector, aseguró que la conexión domiciliaria se realizó rápidamente.

“Se dio todo tan rápido, en una semana instalamos todo”, contó.

Pero el cambio no solamente se sintió a la hora de calefaccionar la casa. Hasta ese momento, la familia también dependía de las garrafas para cocinar, lo que obligaba a controlar permanentemente su consumo.

“Limitaba el tema de la cocina, la cantidad de veces que una cocinaba en el día. Había que medirse en el uso”, explicó.

Quedarse sin garrafa durante la noche o un fin de semana podía convertirse en otro inconveniente. En esos casos, debían recurrir a una olla eléctrica o buscar comidas que necesitaran poco tiempo de cocción.

“Cada mes sube el valor de la garrafa, así que cuesta bastante y tener gas es un alivio”, señaló.

Un cambio pensado también en su hija

Para Lorena, la llegada del servicio tiene además un significado especial por su pequeña hija y la posibilidad de que pueda crecer atravesando los inviernos en condiciones diferentes.

“Me da mucha alegría por mi hija, para que no tenga que pasar esos fríos”, manifestó.

Su manzana era, según recordó, la última que faltaba conectar dentro del barrio. Por eso, ver finalmente las cañerías frente a su casa significó terminar con años de espera.

“Llegó la cañería, llegó el gas y cambió todo, cambió nuestras vidas”, resumió Lorena.

Su testimonio forma parte del octavo capítulo de “Historias que dan calor”, una serie que recorre distintas localidades de Santa Cruz y recupera las experiencias de familias que accedieron al servicio de gas natural.

Las Heras

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