La histórica cadena marplatense Supermercados Toledo atraviesa una compleja crisis financiera y judicial que pone en riesgo la continuidad de su operación y el futuro de sus aproximadamente 1.400 trabajadores.
La compañía acumula 1.330 cheques rechazados por un valor superior a los $13.700 millones. Apenas 216 cheques por $1.600 millones están saldados, por lo que aún hay 1.111 documentos que permanecen impagos por una suma cercana a los $12.097 millones.
A esta abultada cifra se suman nuevas demandas ejecutivas presentadas por proveedores, como Compañía Bernal S.A. y Meridiano Norte S.A., por $148,7 millones de capital, las cuales derivaron en embargos sobre sus cuentas bancarias.
En paralelo, el frigorífico FRIAR, acreedor de la firma supermercadista, solicitó frenar la venta de activos y contempla pedir formalmente la quiebra de la cadena ante la imposibilidad de cobrar las deudas acumuladas.
Para hacer frente a la falta de liquidez, Toledo vendió parte de su patrimonio inmobiliario con autorización del juzgado comercial. La empresa vendió la propiedad de la calle Estrada 5537 por US$1,5 millones y el predio de la avenida Libertad 5750 por US$3,85 millones, según detalló Ámbito.
Las rendiciones de cuentas presentadas en el expediente confirman que los fondos obtenidos fueron convertidos en moneda nacional para cubrir descubiertos bancarios y abonar sueldos del personal.
A pesar de la venta de activos, el Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata (SECZA) denunció en el concurso preventivo que la cadena no está ingresando las retenciones correspondientes a las obras sociales y prepagas, afectando la cobertura médica de los empleados.
Ante el conflicto, la jueza del caso fijó una audiencia para el 21 de diciembre y exigió la comparecencia personal del presidente del directorio de Toledo. Mientras la vía judicial avanza, las negociaciones con dos grandes empresas para vender el negocio o alquilar su fondo de comercio siguen sin acordarse.