La crisis económica que enfrenta Bolivia ha incrementado la venta ilegal de productos en las fronteras, una práctica que el Gobierno de Luis Arce denomina “contrabando a la inversa” y a la que le atribuye parte del problema inflacionario que atraviesa el país desde hace más de un año.
En ese marco, las autoridades bolivianas intensificaron esta semana los controles en los pasos fronterizos no autorizados con Argentina, al sur del país, con el objetivo de frenar la venta de productos esenciales y garantizar “precios justos” en el mercado local. Efectivos de de la Policía Militar fueron desplegados en distintos puntos de la frontera, específicamente en los municipios de Villazón y Bermejo, en los departamentos de Potosí y Tarija, respectivamente.