La caída en el clásico rosarino fue la chispa que encendió una situación que venía cargada desde hace tiempo. Tras el 2-0 en el Coloso Marcelo Bielsa, con goles de Ángel Di María y Enzo Copetti, el malestar de los hinchas de Newell’s estalló dentro y fuera del estadio. Se registraron piedrazos contra la policía y represión con balas de goma en el Parque Independencia y sus inmediaciones.
El clima fue de máxima tensión. Tras el pitazo final, muchos simpatizantes se retiraron entre insultos al plantel y a la dirigencia, mientras que otros protagonizaron corridas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Hubo personas que se resguardaron detrás de puertas de autos y maderas para lanzar proyectiles, y la policía desplegó incluso a la caballería para intentar contener los incidentes.
Durante el partido ya se habían escuchado fuertes cánticos contra los jugadores y la Comisión Directiva encabezada por Ignacio Boero. El descontento no es nuevo: el equipo ganó apenas uno de los últimos 18 encuentros y atraviesa un presente alarmante. Newell’s marcha último en la tabla anual y, en la de promedios, solo tiene por debajo a Gimnasia de Mendoza, Sarmiento, Aldosivi y Estudiantes de Río Cuarto.
En conferencia de prensa, el entrenador Frank Darío Kudelka fue autocrítico y dejó una frase que resume el momento: “Hoy estamos en el fondo del mar y hay que tener la valentía de llevar el escudo para arriba, hay que sacarlo a flote”. También reconoció que esperaba poder darle una alegría a la gente, pero asumió que no alcanzó.
La próxima fecha, la Lepra recibirá a Platense por la jornada 10 del Torneo Apertura. La fecha 9 fue suspendida en medio de acusaciones de evasión impositiva que involucran a dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino, lo que agregó más ruido a un contexto ya convulsionado.